Crítica de «Asia» de Ruthy Pribar (2020)

Ruthy Pribar inicia su camino en el terreno cinematográfico con «Asia», una película dura, sentida y realista sobre una madre soltera que debe afrontar la enfermedad degenerativa de su hija adolescente con la que lleva una relación conflictiva. Un drama familiar emotivo que logra una madurez y una agudeza en su intensidad que llama la atención en una ópera prima.

El largometraje se centra en Asia (Alena Yiv), una madre soltera que tuvo a su hija durante la adolescencia. Hoy en día ella tiene 35 años y parece vivir en una especie de letargo entre su compleja y atareada jornada laboral como enfermera y su vida emocional que se divide en entre su compleja relación con Vika (Shira Haas, la actriz revelación de «Poco ortodoxa», la miniserie de Netflix), su hija que se pasa el día con sus amigos skaters; y una relación sexoafectiva informal que guarda con un colega del hospital. No obstante, la vida de Asia dará un giro de 180 grados cuando la salud de Vika empieza a deteriorarse. En ese momento, ambas buscarán acercarse la una a la otra para tratar de afrontar ese momento de desesperación. Esta enfermedad se terminará convirtiendo en una oportunidad para que aflore el amor de madre-hija y que se dejen de lado las diferencias que las separaban para juntarlas antes de que sea demasiado tarde.

Pribar demuestra un tremendo trabajo en la dirección y un pulso inspirado para llevar adelante un drama que en manos equivocadas puede llegar a incurrir en los habituales golpes bajos o en falta de empatía y sutilidad. Si bien hay momentos fuertes y movilizantes, el relato logra sostenerse gracias a esa sensación de realidad que se imprime en el mismo y la estupenda química entre Yiv y Haas. Esta última hace un trabajo superlativo en la composición de Vika que se la nota entre enojada y confundida, emociones habitualmente transitadas durante la adolescencia, pero exacerbadas por su deteriorada salud que le impiden continuar con los tradicionales ritos de la juventud, como salir con amigos, el despertar sexual y la experimentación, así como también la audacia o esa sensación de invencibilidad que lo llevan a uno a hacer cosas arriesgadas que en esta ocasión parecen ser interrumpidas en la vida de la joven israelí. Es en estos aspectos que el film parece abrazar el costado del estilo coming of age, pero más que nada para contrastarlo con el otro punto de vista de su madre. Constantemente ambos mundos son visitados para ver cómo impacta uno en el otro, y es en estos puntos donde el relato cobra fuerza, viendo como tanto la hija como la madre cometen errores por la inexperiencia y también por la falta de comunicación entre ambas.

«Asia» explora y reflexiona sobre la maternidad, así como también con la lucha frente a la adversidad. Una película potente que pese a navegar por terrenos conocidos, da su propia perspectiva sobre el asunto, evitando caer en moralinas o golpes bajos para dar un sentido y emotivo acercamiento a la desgarradora vida de estos personajes.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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