Crítica de «Broker» de Hirokazu Koreeda (2022)

Hirokazu Koreeda, uno de los niños mimados de Cannes (ganó el Premio del Jurado en 2013 por «Like Father, Like Son» y la Palma de Oro en 2018 por «Shoplifters»), presentó el año pasado «Broker», una obra en la que se mudó momentáneamente a Corea del Sur para seguir ahondando en sus tropos predilectos como las dinámicas familiares y la concepción de que la familia no solo se construye por linaje sanguíneo, entre varias otras.

El director japonés sigue gozando de buen pulso y una mirada cada vez más madura para profundizar sobre sus personajes, los cuales suelen estar cargados de imperfecciones que los colocan al borde del abismo y los tiene en un estado psicológico bastante frágil. «Broker» arranca durante una noche lluviosa en la cual una joven abandona a su bebé a las puertas de una iglesia, frente a una de esas «Baby Box», un espacio destinado al abandono «seguro» de los recién nacidos no deseados para luego ser colocados en orfanatos o destinados a la adopción. Sin embargo, el bebé es interceptado por dos hombres que se dedican a robar infantes para venderlos a padres dispuestos a pagar por ellos. Cuando la joven regresa a la iglesia, arrepentida, descubre el negocio ilegal de ambos hombres y decide unirse a ellos para encontrar a los padres adoptivos más adecuados.

En ese punto inicia un viaje inusual a través de Corea que cambiará la vida de la madre y esos hombres de formas inesperadas. Ya no es novedad decir que Koreeda narra con una sensibilidad muy particular donde nos coloca en un lugar privilegiado para observar a estas familias ensambladas, reencuentros familiares, amistades extrañas y otros tantos vínculos afectivos que rodean a sus personajes y sus entornos. Cuando uno solo lee la sinopsis de la película (diría en particular esta, pero podría ser que se aplica a varias del japonés) uno diría que se encuentra ante un melodrama durísimo que seguramente incurra en golpes bajos y maniqueísmos bastante triviales, no obstante, lejos están sus historias de ser eso y en esta en especial tendremos una subtrama policial con dos agentes de la policía queriendo atrapar a los ladrones de bebés, varias vueltas de tuerca que irán construyendo el rompecabezas a medida que avanza la trama y al mismo tiempo tendremos a un niño del orfanato se escapa y se une a ellos en esta peculiar travesía. Todo puede pasar en las películas de Koreeda y siempre se apelará a la emoción del espectador (sin resultar un mero truco de manipulación).

Es increíble cómo el director se mueve en un terreno oscuro de manera bastante astuta y no cae en ningún mensaje aleccionador sobre la maternidad o la ética de las personas sino justamente teje conexiones entre estos distintos individuos que buscan vincularse o ser reconocidos de alguna manera. Podríamos estar ante un thriller, un melodrama o una comedia dramática dependiendo quién lea el argumento del film, y «Broker» de alguna manera termina siendo, a la vez, todo eso y algo más.

Cabe destacar las sentidas interpretaciones del elenco, especialmente de Song Kang Ho («Parasite»), Gang Dong-won y también de Ji-eun Lee que compone a la enigmática madre. En síntesis, «Broker» resulta ser otro sólido capítulo dentro de la filmografía de Koreeda donde vuelve a presentar variaciones de sus temáticas predilectas con la misma fuerza que en sus relatos previos, pero con mayor madurez y soltura. Un drama tan duro como conmovedor y luminoso.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

 

Martín Goniondzki

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