Crítica de «Elio» de Adrián Molina, Domee Shi y Madeline Sharafian (2025)
Hace rato venimos pidiendo un poco de creatividad dentro de la industria cinematográfica, donde todo parece inventado y solo se busca generar un rédito económico a partir de secuelas, remakes, reboots o revivir alguna historia exitosa del pasado. Es por eso que cuando aparece alguna que otra película que cuenta algo novedoso rápidamente llama nuestra atención. Sin embargo, ¿es condición suficiente para convertirse en un buen film?
A mediados de este año se estrenó «Elio», la nueva apuesta de Disney-Pixar, estudio que si bien cada tanto saca una película «original», viene cayendo un poco en la lógica de repetirse a sí misma, no solo en cuanto a la continuación de éxitos sino también en presentar estructuras narrativas similares aunque cambie la superficie.
Sin embargo, a simple vista «Elio» resulta ser un film diferente. El mismo se centra en el personaje del título, un niño que recientemente perdió a sus padres y comenzó a vivir con su tía, mayor de la Fuerza Aérea que renunció a sus aspiraciones de ser astronauta para criar a su sobrino. Desde entonces él se siente solo, que no encaja y desea ser abducido por extraterrestres. Hasta que un día finalmente sucede, poniendo a prueba su ingenio, su personalidad y sus vínculos.
«Elio» es una película correcta, pero que no termina de despegar los pies de la Tierra. Estamos frente a una historia distinta, entretenida, más cerca de la ciencia ficción y de la aventura, géneros no tan tratados por la compañía, y que consigue ahondar en temas interesantes y profundos, como el sentimiento de pertenencia, el bullying, el ser diferente, el dolor de una pérdida, el volver a empezar, la soledad, los vínculos familiares, entre otras cuestiones.
En cuanto a los aspectos técnicos nunca hay nada que objetarle a la compañía del ratón, su animación siempre es digna de destacar, como la creación de nuevos universos (en este caso nos remite un poco a la visual de «Unidos», película de 2020 que por la pandemia pasó un poco desapercibida pero que trataba muy bien el vínculo entre hermanos, o a «Un Mundo Extraño», que también propone una aventura a lo desconocido) y sus personajes, como también la banda sonora que acompaña.
Pero el principal problema de la cinta radica en que no termina de otorgarnos la profundidad y emotividad que sí lo hicieron obras anteriores de Pixar y que nos malacostumbraron a esperar mucho más corazón y ruptura de moldes. Más allá de presentarnos una divertida aventura y un buen abordaje de temáticas, no asume ningún tipo de riesgo narrativo, sino que funciona en piloto automático.
El villano que se nos presenta puede ser un poco más ambiguo que en otras ocasiones, mostrando no solamente una parte temible y oscura, sino también la vulnerabilidad que se esconde detrás de la coraza que abraza literal y metafóricamente. Sin embargo, tampoco se vuelve lo suficientemente icónico para trascender.
«Elio» es una linda película, entretenida, con momentos de humor y otros más emotivos, que nos harán pasar un grato momento. Sin embargo, no logrará ser memorable a futuro porque no termina de arriesgarse demasiado, sino que pisa terreno firme para convencer. Pero a veces no solo necesitamos que nos convenzan, sino generar una conexión emocional mucho más profunda.
Puntaje:
Tráiler:
Samantha Schuster

