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Crítica de «Primate» de Johannes Roberts (2026)

Vivimos en tiempos en los que solo franquicias confían en captar la atención de las audiencias, aunque afortunadamente aún quedan algunos proyectos que apuestan por sostenerse en una intrigante premisa. Hay incluso algunos especialistas en la materia, como es el caso del director Johannes Roberts que antes de dirigir «Primate» alcanzó la fama gracias a una de esas premisas que afloran en franquicias: la próximamente trilogía de thrillers con tiburones «47 Meters Down». El terror de la naturaleza parece ser lo suyo.

En «Primate» seguimos a una joven que regresa con unos amigos a su hogar en la isla de Hawaii, y a su familia todavía afectada por el fallecimiento de su madre. Su padre, sordo, se volcó a su trabajo como novelista manteniendo viva la investigación de su esposa al continuar con la crianza de su mono mascota. Una noche luego de quedar sin supervisión se vuelve peligrosa cuando se dan cuenta que el chimpancé podría haber sido contagiado de rabia, y quedan a merced de un peligroso animal domesticado que comienza a perder de a poco la razón.

Toda peli resumida en «mono asesino» suena bien aunque sea como simple entretenimiento primitivo, pero acá se disfruta también de valiosas inyecciones de creatividad y violencia en lo que ya de por sí es un thriller más que efectivo. Una gran labor de fotografía completa lo que es un trabajo prometedor que con el correr de las escenas va a mantener en vilo a los espectadores, aunque se los hayan ganado o no sus personajes.

La familia protagonista se mantendrá como el corazón del filme, aunque es el grupo de adolescentes que trae la figura principal los que van a brindarle no solo carne al cañón sino también muertes capaces de ofrecer la saludable variedad de sensaciones que un buen slasher puede brindar. Si bien la emoción de ver quiénes y cómo podrán escapar de esta velada mortal, este tipo de subgénero también tiene tradiciones que los fanáticos buscan encontrar respetadas y a la vez reinventadas. Muertes inesperadas, sangrientas, y personajes que «se lo ganaron» son parte del menú usual pero aunque «Primate» cumple con todas ellas es una pena que afloje un poco al final.

Su guion mecánicamente sólido nunca logra elevar a sus personajes por sobre lo genérico, por lo que un final para nada memorable ni realmente espectacular se encarga de que la peli acabe sintiéndose más floja que el nivel de disfrute a lo largo de la cinta. Una pena, ya que una idea original sin ataduras reales a ningún tipo de nostalgia es cada vez más raro de ver; pero aunque sobren las ganas de celebrar esfuerzos divertidos también es cierto que a veces la recompensa de hacer bastante bien las cosas es pedir todavía un poco más.

Puntaje: 

     

Tráiler:

 

Leandro Porcelli

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