CINE

Crítica de «Song Sung Blue: Sueño Inquebrantable» de Craig Brewer (2026)

Basada en hechos reales y en el documental homónimo de 2008, «Song Sung Blue» es un melodrama conmovedor protagonizado por Kate Hudson y Hugh Jackman, y dirigido por Craig Brewer, responsable de «Mi nombre es Dolemite» (2019), «El lamento de la serpiente negra» (2006), «Ritmo de un sueño» (2005) y la reciente «Un príncipe en Nueva York 2» (2021).

Hoy en día, la cartelera —y la oferta de cine mainstream— está plagada de biopics que narran el ascenso (y, en algunos casos, la caída) de íconos populares del ámbito musical. En los últimos años hemos tenido propuestas cinematográficas que retratan las vidas de distintos artistas: Queen («Bohemian Rhapsody»), Elton John («Rocketman»), Elvis, Bob Marley, Whitney Houston («I Wanna Dance with Somebody»), Amy Winehouse («Back to Black»), Bob Dylan (en dos oportunidades: «I’m Not There» y «A Complete Unknown»), Robbie Williams («Better Man») y Bruce Springsteen («Springsteen: Deliver Me From Nowhere»), por solo enumerar las más conocidas.

Por lo general, estas películas suelen apelar a la nostalgia y al fandom de los intérpretes representados, intentando reproducir su éxito popular en la pantalla grande. Más allá de algunas propuestas originales que presentan algún rasgo particular —como, por ejemplo, el mono en la biopic de Robbie Williams—, todas parecen seguir una misma estructura y lógica interna, con una narrativa clásica y arquetípica. Es por ello que el espectador siente cierta familiaridad al verlas, más allá de los puntos de contacto que puedan compartir ciertos músicos, como los problemas para lidiar con la fama, las adicciones, etc.

No obstante, la historia de los músicos de menor relevancia, los imitadores o incluso las bandas tributo representa un territorio poco explorado dentro de la cinematografía. La propuesta de Brewer busca justamente centrarse en la figura de dos músicos corrientes: Mike Sardina, con su nombre artístico «Lightning» (Hugh Jackman), y Claire Stengl (Kate Hudson), quienes dedican parte de su tiempo libre a realizar presentaciones interpretando covers de artistas reconocidos. Un día, sus caminos se cruzan tras bambalinas y deciden formar una banda tributo a Neil Diamond, con la esperanza de alcanzar su sueño de subirse a escenarios más grandes y transmitir su pasión por la música. Mientras buscan dicho sueño, también comienzan a conocerse y enamorarse.

Lo interesante de este melodrama, más allá de la envidiable química que logran Jackman y Hudson, es su foco en ese contexto mundano de dos personas ignotas que buscan no solo llegar a las marquesinas, sino también una forma de redención y una conexión humana más profunda. Las interpretaciones de ambos son magníficas y, si bien ya conocemos la experiencia de Jackman en la comedia musical tanto en Broadway como en el cine, quien verdaderamente sorprende y brilla es Kate Hudson en el rol de Claire «Thunder» Stengl, la otra cara de la pareja.

El director ofrece una puesta en escena sólida y un interesante trabajo de montaje para construir un relato que, durante su primera mitad, se apoya en numerosos elementos arquetípicos que luego serán subvertidos en la segunda parte mediante ciertas «decisiones» —el entrecomillado responde a su apego a los hechos reales— osadas, que alteran tanto el tono como el rumbo de la historia. Para quienes quieran saber un poco más, la historia real se desarrolló en Milwaukee a mediados de los años 80 y en el período subsiguiente, y sigue a este dúo de escasa fortuna que debió afrontar múltiples desafíos laborales y familiares antes de cruzar sus caminos. Su recorrido fue sinuoso, pero lograron convertirse en teloneros de Pearl Jam y llenar un teatro con fanáticos que se habían quedado afuera de una presentación del verdadero Neil Diamond.

Como se mencionó anteriormente, la primera parte —más complaciente para el público y de tono romántico— construye ese relato «real» desde una ficción arquetípica, hasta que en la segunda mitad irrumpe el melodrama, o su vertiente más lacrimógena, como resultado de una veracidad que termina siendo más extraña que la ficción. Aun así, la versatilidad y el histrionismo de Jackman —un verdadero showman como los del Hollywood clásico— y la potentísima personificación de Hudson elevan la propuesta de Brewer más allá de las expectativas iniciales.

«Song Sung Blue» (título que alude a una conocida canción de Diamond) es una historia que apela a la emoción y a la identificación de la audiencia con esta pareja de individuos imperfectos que nos demuestran que nunca es demasiado tarde para encontrar el amor y cumplir los sueños más allá de la adversidad y lo caprichoso que puede ser el destino.

Puntaje:

 
 
 

Tráiler:

 
Martín Goniondzki

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