Crítica de «Evil Dead: El despertar» de Lee Cronin (2023)

La icónica trilogía pergeñada por Sam Raimi y protagonizada por Bruce Campbell fue un fenómeno de culto que se popularizó más que nada gracias al estilo distintivo que le imprimió el director al relato tanto desde lo visual como desde la escritura, donde se priorizaba un estilo que combinaba el terror con la comedia de una forma super convincente. Esto hizo que la trilogía fuera ganado popularidad y que se haya buscado desde su culminación en 1992 (con «Evil Dead 3: El Ejército de las Tinieblas») una manera de convertirla en franquicia para seguir desarrollando nuevos films que continúen el legado.

Así fue como en 2013 se estrenó una remake de la película original, conocida en nuestras pampas como «Posesión Infernal» (2013) y dirigida por el cineasta uruguayo Fede Álvarez. Aquel reboot parecía haberle encontrado la vuelta para homenajear el film original, pero logrando algo propio y alejado un poco del tono más jocoso de Raimi para construir un sólido relato de horror lleno de gore y toneladas de sangre para los amantes del género y los fans de la saga por igual. La película fue un éxito de taquilla y también tuvo una buena aceptación de crítica y fans, pero no se construyó alrededor de ese acierto, sino que empezaron a generarse rumores de una continuación que nunca llegó.

Dos años más tarde apareció una serie de TV producida por el propio Raimi titulada «Ash Vs Evil Dead» (2015 – 2018) que tuvo tres temporadas y gran aceptación de la crítica. Debido a los bajos ratings el show fue cancelado en su tercer año y ahí fue cuando se empezó a decir que Campbell se retiraba del rol que lo hizo famoso.

Ahora llega el turno de «Evil Dead: El despertar» («Evil Dead Rise») que es una especie de reboot que está dentro del universo de las otras películas, aunque no continúe con la historia de ninguna de ellas ni incluya personajes que hemos visto en los otros relatos, y he aquí el primer acierto del largometraje. Construir algo nuevo en un terreno conocido es algo que le juega bastante a favor a la película de Lee Cronin que busca homenajear y brindar pleitesía a la saga original, al mismo tiempo en que busca mantenerse por sí misma y seguir algunos pasos del film de Fede Álvarez en cuanto a un tono más oscuro. Incluso la decisión de llevar la historia a un edificio en plena decadencia en Los Ángeles en lugar de emplear la típica casa en el bosque también ayuda al relato a expandir sus horizontes (incluso cuando varios puedan decir que es algo común de las sagas de terror cuando están llegando al agotamiento como Jason yendo a Manhattan o el más reciente caso de «Scream 6» que también se muda de la ciudad ficticia de Woodsboro a NY).

En esta ocasión la historia gira en torno a dos hermanas Ellie (Alyssa Sutherland), una mujer abandonada por su pareja que cría a sus tres hijos en un edificio de Los Ángeles que está pronto a ser demolido por su precario estado, y Beth (Lily Sullivan), una experta en guitarras que acaba de descubrir que está embarazada. El reencuentro que parece tener varios asuntos pendientes se ve interrumpido cuando Danny, el hijo de Ellie, invoca accidentalmente a unos demonios con sed de sangre y deseo de poseer a las almas inocentes que viven en los alrededores.

La película de Croning aborda el tema de la maternidad y los sacrificios que representa al mismo tiempo en que muestra dos miradas enfrentadas sobre el tema con Ellie que busca cuidar a su familia y Beth que todavía no decidió qué va a hacer con su embarazo.

Lo más interesante de «Evil Dead: El Despertar» está en que parte de una premisa e incluso de varios lugares ultra gastados para darle una vuelta de tuerca entretenida al asunto. Llevar la acción a la ciudad le agrega cierta bocanada de aire fresco e incluso un clima asfixiante gracias al edificio en el que se desarrolla prácticamente toda la película. Los homenajes a la saga e incluso a otros grandes exponentes del género como pueden ser «El Resplandor» (1980) o «Pesadilla en la calle Elm» (1984) le aportan unos detalles como para vestir más al relato.

Cronin parece estar cómodo con el universo creado por Raimi e incluso utiliza algunas de sus marcas visuales para dotarlas de otro sentido, como pueden ser las subjetivas de los demonios volando por la zona, que al principio de la película parecen ser eso y descubrimos rápidamente que es un dron. Huellas visuales que nos llevan a contrastar el pasado con el presente/futuro pero que, al mismo tiempo, nos recuerdan de ese espacio primigenio alejado de tecnología y soluciones rápidas, mediante ese edificio venido a menos, un terremoto que deja a los protagonistas incomunicados y otras licencias narrativas que nos llevan a un espacio conocido, pero aggiornado.

En síntesis, si bien «Evil Dead: El despertar» está un escalón por debajo de las películas de Raimi, sí que se presenta como una digna adhesión a la saga que busca explotar las cosas que la hicieron grande con una mirada un poco más moderna y con un tono más oscuro. Cronin acierta con esa puesta en escena impecable, claustrofóbica y opresiva al mismo tiempo que mezcla el horror con ligeros (mucho menos que en la saga original) momentos de humor negro. Un film disfrutable que maneja un ritmo implacable lleno de sangre y secuencias impactantes.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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