Crítica de «Hazme el favor» de Gene Stupnitsky (2023)

«No Hard Feelings» es un tipo de película cada vez menos producida, y de un tipo de comedia idóneo para el carisma de una Jennifer Lawrence que llegó a la industria justo cuando Hollywood dejaba de hacerlas. Con un Oscar en mano y otras 3 nominaciones a su nombre apenas pasados sus 30 años, la actriz está empezando a producir sus propias películas para generar el tipo de roles que Hollywood se niega a ofrecer. El año pasado lo hizo protagonizando «Causeway» como una soldado ajustándose a su vida como civil, y en esta ocasión lo hace como una joven con problemas económicos que responde la publicación de una pareja ofreciendo un auto como pago por «salir» con su hijo para romper su cascarón antes de que vaya a la universidad.

Escrita y dirigida por Gene Stupnitsky («Good Boys», la remake de «The Office»), el proyecto nació de una publicación real que le llegó al director por parte de la productora Naomi Odenkirk. Lo único que quedaba era encontrar a un co-protagonista que escude a Lawrence. Andrew Barth Feldman, con experiencia desde joven en el teatro y la comedia musical, fue el acertado elegido. La película se sostiene casi tanto sobre Feldman como en Lawrence por lo que la buena labor y química entre ambos le da a la cinta una base positiva para que el guion y la dirección puedan hacer el resto. El problema es que, si bien la peli se anticipó con una puja de ofertas de varios estudios que la veían como un éxito garantizado debido a la presencia de Lawrence, el género de la comedia adulta va a necesitar algo más que solo el talento delante de cámaras para lograr un regreso, y el talento detrás de ella la termina dejando un poco en banda.

Este tipo de cine requiere inherentemente de un juego de tonos en el que Stupnitsky no se mete demasiado, decidiendo entregar una experiencia heterogénea y bastante irregular.

El guion sorprende con su profundidad a la hora de no concentrarse tanto en las risas, pero no termina dando la talla cuando se enfoca en la comedia. Presenta dos protagonistas cómodos en su zona de confort a punto de encontrarle el sabor a arriesgarse para buscar un poco más de plenitud, incluso tocando cosas interesantes en la experiencia de los 20s explorando a un personaje que no se siente listo para entrar en ellos y otro que no está listo para dejarlos. Es más que nada una comedia coming-of-age disfrazada (o más bien vendida) de «American Pie» o «Superbad». Su mayor problema es que si bien tiene las herramientas y talento para hacer una gran película, sufre de la cultura yankee de las comedias poco trabajadas que terminan descansando en su guion o en la improvisación en lugar de alcanzar el objetivo de una conjunción de ambos para lograr secuencias memorables.

La experiencia superficial minuto a minuto entretiene, pero nunca terminan de ganarse más que algunas risas aisladas. Mayormente las logra mediante algo del diálogo y performance por parte de Lawrence, o escenarios para que Feldman recuerde a talentos de lo incómodo como supo ser por ejemplo Michael Cera, pero casi nunca se compromete a mejorar una escena con risas sino solo a condimentarla levemente con ellas. La otra cara de la moneda son algunas secuencias que se van para el otro lado y entregan un factor «qué loco que hayan hecho esto» que no trasciende esa sorpresa hacia la carcajada. Podrás sorprenderte un poco en el momento, pero no son momentos que generen esas ganas de compartir esa sorpresa con otros luego de terminar de verla. Una buena comedia es un equilibrio imposible, y tan subjetivo que resulta necio analizarla demasiado, pero al ver el film uno percibe las consecuencias de un guion que entrega más vacío que libertad y un equipo que en set se preocupa más por realizar las escenas que por brindarle el valor necesario para que valga la pena no solo hacerlas sino mirarlas.

«No Hard Feelings» va a venirle bien a los fans de las comedias no tan inmaduras sobre personajes bien inmaduros, y a fans de Jennifer Lawrence que esperaban al fin una comedia que le venga como anillo al dedo a su presencia tan particular. Pero para aquellos que buscaban el oasis que reviva el desierto de comedias en Hollywood, lamentablemente van a encontrarse con otra cosa. Es una suerte de todas formas, ya que si bien no termina de ser una gran comedia sí sorprende lo suficiente para llegar a ser una más que decente película.

Puntaje: 


 

 
Tráiler:

 

Leandro Porcelli

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