Crítica de «La Práctica» de Martín Rejtman (2024)
Gustavo (Esteban Bigliardi) es un profesor de yoga transitando una separación que se niega a aceptar, con una lesión que se niega a operar, un diagnóstico de depresión leve que no le interesa escuchar y una mudanza que se resiste a efectuar. Todo esto mientras que en cada videollamada con su madre (Mirta Busnelli) recibe sus insistentes pedidos para que deje Santiago y vuelva a Buenos Aires.
«La Práctica» es una comedia sobre lo duro que es transitar las impredecibles mareas de la cotidianeidad, típica del gran Martín Rejtman. Director de «Rapado» (película fundacional del cine nacional moderno), pero más en tono con este último trabajo también autor de dos clásicos de comedia argentinos como son «Silvia Prieto» y «Los Guantes Mágicos». Al igual que en aquellas, esta película ofrece un elenco de personajes intrigantes que sirven para darle rienda suelta al ritmo cómico con el que Rejtman presenta incomodidades y naturalismo por igual, con gag tras gag que inspiran desde sonrisas varias hasta unas cuantas carcajadas.
Un gran agregado es que más allá de Bigliardi y Busnelli, el resto del cast son casi enteramente actores y actrices chilenos que seguro ofrecerán a la mayoría de los espectadores argentinos unas caras nuevas frente a las cuales perderse, libres de toda idea previa que tiene uno al ver una cara conocida. Por otro lado, en lo que es una constante progresión en cada una de sus películas, Rejtman vuelve a tratar el tema de la depresión. Si bien el tratamiento de esa temática seguramente tuvo su clímax entre sus proyectos con su hasta ahora más reciente film «Dos Disparos», esta vez se la vuelve a encarar desde una perspectiva transitoria que tiene a justamente la titular práctica de yoga como principal arma elegida para enfrentarla.
La peli ofrece un pantallazo a la vida que ofrece el involucrarse por completo en el yoga, sirviendo no solo para curar lesiones físicas de su protagonista sino como un medio por el cual alcanzar una salud mucho más importante. A lo largo de sus poco más de noventa minutos de duración, Gustavo va a encontrarse con varios sufridos conocidos y extraños por conocer mientras intenta procesar todos los cambios que se le viene imponiendo a la fuerza. Su único objetivo constante es volver a ejercer la práctica de yoga y los retiros lejos de la ciudad de forma normal, ya que incluso en el estudio donde da clases encontrará constantes obstáculos.
No va a costarle a nadie empatizar con esta serie de infortunios que viene sufriendo el protagonista de «La Práctica» los últimos meses: es una comedia recomendadísima para cualquiera y sin dudas una de las mejores películas argentinas del año.
Puntaje:
Leandro Porcelli

