Crítica de “Los Padecientes” de Nicolás Tuozzo (2017)

Basada en la novela homónima de Gabriel Rolón, “Los Padecientes” se centra en el Lic. Pablo Rouviot, un psicoanalista que recibe la visita de Paula Vanussi, una joven que le pide que sea perito de parte para confirmar la imputabilidad de su hermano, quien confesó haber matado a su padre, un hombre con mala reputación y negocios dudosos, cuyo cuerpo apareció al lado de una laguna. Es así como el protagonista buscará encontrar la verdad para tomar su decisión final.

A pesar de unas mínimas diferencias, la adaptación cinematográfica de “Los Padecientes” fue realizada de una manera fiel, preservando la esencia narrativa de la historia. Solamente fue modificada la manera en la que se da la resolución final (aunque con la misma rapidez y el mismo culpable), decisión que se debe principalmente a que uno de los recursos característicos y fundamentales de las obras de Rolón, que es la reflexión del protagonista, no se encuentra en el film. En los libros, el personaje principal es generalmente un psicólogo, otorgándole la propia experiencia del autor y la capacidad analítica que le permite indagar en todos los hechos y pensamientos de los personajes. Es decir, que a partir de los diálogos con los papeles secundarios, se genera una meditación interna del protagonista, que lo lleva a analizar minuciosamente la situación y llegar a una pertinente solución. Sin embargo, esta manera de narrar es muy poco atractiva cinematográficamente. La única forma de adaptarla sería a través de una voz en off, que si se la hubiera utilizado hubiera quedado algo reiterativa y agobiante para el espectador. Es por eso que directamente se eliminó este recurso y se buscó un razonamiento a partir de diálogos, algo lógico pero que terminó perjudicando al resultado final, debido a que es uno de los mecanismos más fascinantes que le agrega Rolón a sus historias; no es lo mismo que un escritor cuente un relato que lo haga un analista con experiencia. Sus observaciones siempre son llamativas y nos dejan reflexionando a nosotros mismos.

Por otro lado, en cambio, uno de los elementos propios del film, y que fue utilizado de una manera muy productiva, fue la reconstrucción o la recreación de ciertos acontecimientos. En vez de basarse únicamente en las conversaciones, escuchamos las narraciones de fondo de los personajes, pero podemos ver de una manera tangible lo que sucedió en el pasado.

Pero dejando de lado esta comparación entre el libro y la película (muy difícil que una adaptación salga ganando), el film presenta un resultado regular por sí mismo. Si bien existe una buena construcción de personajes, con muchos secretos ocultos y un halo de misterio que los recubre, no todas las actuaciones están bien logradas para llevar a buen puerto la externalización de sus sentimientos. Nos encontramos con un elenco de nombres que pisan fuerte en los últimos tiempos como Benjamín Vicuña, la China Suárez, Pablo Rago, Ángela Torres, Nicolás Francella y la participación de Luis Machín. Los secundarios funcionan mejor que los protagonistas, que parecen un poco forzados en sus papeles, al igual que algunos de sus diálogos o situaciones por las que transitan.

El clima tampoco se consigue en todo momento. Estamos frente a un thriller psicológico que no presenta tantos momentos de alta tensión (destacamos acá el protagonizado por Ángela Torres), e incluso las amenazas recibidas por Rouviot no causan el impacto que deberían en nosotros. Tal vez por una carencia de empatía o un clima que no se termina de confeccionar, no percibimos una atmósfera opresiva frente a las fuertes temáticas que trata la cinta (y que es importante que se hable de estas cuestiones).

En síntesis, “Los Padecientes” nos ofrece un policial hecho y derecho que, a pesar de seguir la fórmula y realizar una adaptación bastante fiel a su material de origen, no consigue transmitir las sensaciones acertadas para impactar al espectador. Ni las actuaciones ni el clima propuesto funcionan para abordar un thriller psicológico que parte de una idea interesante y atractiva, principalmente porque viene de una rama fuera del procedimental.

Puntaje: 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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