Crítica de «Nahir» de Hernán Guerschuny (2024)

Los argentinos nos caracterizamos por prestarle demasiada atención a los casos policiales que ocurren en nuestro país. No solo mientras suceden, que nos tienen atrapados con las novedades que surgen de las investigaciones, sino también una vez que se resolvieron, tanto si encontraron a un culpable como si se cerraron por falta de pruebas o avances. Nos creemos capaces de juzgar y dar nuestra opinión sobre los hechos, convirtiéndonos en jueces penales y morales.

Y eso es algo que la industria cinematográfica y televisiva local no desaprovecha. En este último tiempo tuvimos una gran cantidad de películas y series relacionadas a casos que impactaron en la sociedad, tanto de las víctimas como de los victimarios, como el de María Marta García Belsunce, que hicieron una ficción y un documental al respecto; el del Clan Puccio con «El Clan» (2015) e «Historia de un clan» (2015) o el de Carlos Robledo Puch con «El Ángel» (2018).

En este sentido nos encontramos con una historia más cercana a nuestros tiempos. En 2017 Nahir Galarza, una joven de 19 años, fue encontrada culpable del asesinato Fernando Pastorizzo, quien había sido su pareja, en la ciudad de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Fue condenada a prisión perpetua, convirtiéndose así en la mujer más joven con este tipo de condena en el país.

La particularidad de este caso fue, por un lado, la actitud que presentó Nahir durante la sentencia, donde no demostró arrepentimiento ni tristeza y, por el otro, porque comenzaron a circular ciertos rumores de que en realidad el padre habría matado al joven y ella asumió la culpa porque creía que iba a salir poco tiempo después. Esto sin dudas fue un detonante para el debate social y las teorías conspirativas, que también posaron su mirada sobre el hecho de que el asesinato haya sido cometido por una mujer. ¿Tuvo una condena mayor por esta cuestión? ¿Fue justa o buscó ser aleccionadora y por lo tanto desmedida? ¿A los hombres que cometieron femicidios les dan menos tiempo? Incluso mediáticamente se lo conoció como el caso Nahir Galarza y no el de Fernando Pastorizzo, cuando generalmente se suele adjudicar el nombre de la víctima y no al victimario.

Hace poco salió en Amazon Prime Video «Nahir», película que se centra en esta historia y que a través de dos líneas temporales que se ubican antes y después del crimen van narrando el vínculo que tenían Nahir y Fernando (acá llamado Federico por tema de derechos) hasta llegar al momento fatal, pasando por el juicio, los primeros meses en prisión y el impacto mediático que tuvo el caso.

El análisis se podría dar en dos planos, por un lado como el producto en sí y, por el otro, como una adaptación de un hecho real. Si nos centramos puramente en la ficción, «Nahir» es un film fallido, que nos presenta un caso policial sin demasiada fuerza, tensión o entretenimiento. No es que va creciendo a medida que avanza el relato. Además, presenta una estructura que va y viene en el tiempo sin un hilo conductor muy concreto, pero a la vez tampoco consigue atrapar demasiado a los espectadores porque no existe un misterio alrededor que lo cautive. 

En relación al caso real tampoco tiene nada demasiado nuevo para aportar, sino que incluso instala más dudas de las que ya hay en la actualidad. Aquellos que lo hayan seguido en su momento estarán al tanto de todo. Además, por lo que se pudo conocer a través del juicio, las declaraciones y los testimonios, lo que vemos en pantalla no es algo completamente fidedigno sino que se omitieron o modificaron algunas cuestiones, probablemente a fines dramáticos, pero que pueden generar cierto cambio de parecer sobre los implicados en la vida real (por ejemplo, Fernando nunca había manipulado un arma anteriormente o dicen que se lo muestra más violento de lo que en realidad se terminó probando). De todas maneras, creo en el relato queda claro que tenían una relación tóxica, no es que ella terminó defendiéndose de un abusador.

Valentina Zenere hace un buen trabajo para ponerse en la piel de Nahir, imitando su tono de voz y tonada entrerriana, como también transmitiendo esa mezcla de inocencia, toxicidad, mentiras, cinismo, entre otras cosas. Sin embargo, su personaje tampoco muestra demasiado desarrollo o evolución a lo largo de la narración, sino que es bastante lineal.

En cuanto a los aspectos técnicos, lo más flojo es la música, que si bien transmite juventud, con temas de Justin Bieber o Bandana (que no refleja la música que escuchaban los chicos en ese momento porque es una banda del 2001) no logran acompañar las escenas y quedan bastante extrañas o demasiado literales con respecto a lo que se muestra en pantalla.

En síntesis, «Nahir» termina siendo una película bastante controversial y fallida, no solo porque no logra reflejar en su totalidad el caso real, sino porque no aporta nada nuevo al hecho ni al género cinematográfico. Un film que no termina de atrapar, que choca por la elección musical y que nos deja con más dudas que certezas.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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