Crítica de «No Me Rompan» de Azul Lombardía (2023)

Protagonizada por Carla Peterson y Julieta Díaz, «No Me Rompan» se centra en Ángela Trigal (Peterson), una actriz famosa que acaba de separarse; y Vera Lombardi (Díaz), madre de dos hijas, que se dedica a realizar cremas en su casa para venderlas. A pesar de sus vidas completamente opuestas, van a tener algo en común: una ira incontrolable. Luego de enterarse que su ex pareja va a tener un hijo, Trigal lo quema con una planchita, y Lombardi le tira unas cremas a la ex (y actual jefa) de su marido, arruinándole la cara. Es así como ambas deberán asistir a un grupo de manejo de las emociones y cuidarse mutuamente las espaldas, sobre todo cuando se enfrenten a un cirujano que quiere perjudicarlas.

«No Me Rompan» es una comedia dramática que no le teme al ridículo ni a las situaciones hilarantes y extravagantes para contar una historia que se vuelve más sólida cuando quiere realizar una crítica a los estereotipos de belleza, a las cirugías estéticas, al paso del tiempo y al patriarcado, que cuando cae puramente en el humor, ya que no siempre lo hace con éxito. Mientras que por momentos los chistes son atinados e ingeniosos, por otros se sienten bastante forzados, buscando una risa que no llega, y que dejan en jaque a las protagonistas.

Sin dudas lo mejor del film son las actuaciones de Carla Peterson y Julieta Díaz, dos actrices sumamente talentosas que logran sacar adelante una trama más hollywoodense que nacional y que se ve perjudicada por las cuestiones que mencionábamos antes. De todas maneras, tanto ellas, como otros personajes secundarios que comparten el grupo de ira con las protagonistas, le aportan gracia y poder femenino a la historia. 

Sin embargo, la construcción de sus personajes es bastante cliché y transita por fórmulas conocidas: dos mujeres opuestas que se llevan mal y que con el correr del tiempo y las distintas circunstancias que tienen que afrontar se van haciendo cada vez más compinches. A esto se le suma un villano bastante caricaturesco y grotesco, que le vuelve a quitar naturalidad al relato, y que en el momento en el cual se estrenó el film se asemejaba demasiado con Aníbal Lotocki, generando aún más sensibilidad en el ambiente.

En síntesis, «No Me Rompan» es una película que se sostiene por el talento de su dúo protagónico y que viene a transmitir algunas buenas ideas, sobre todo cuando se vuelve más seria y analítica. Sin embargo, la pata de comedia ridícula y absurda no siempre da en la tecla, ya que cae en algunos lugares comunes con algunos chistes que no causan gracia. Un film que se queda a mitad de camino.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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