Crítica de «Viernes Negro» de Eli Roth (2023)

Podríamos decir que la edad de oro del slasher se da en la década de los ’80 donde surgen la mayoría de los grandes exponentes del género. Quizás el ejemplo arquetípico y el que moldeó al género durante las décadas subsiguientes se dio con «Halloween» (1978) de John Carpenter, justo al finalizar la década anterior (en esta década podríamos mencionar a «Black Christmas» y «La Masacre de Texas», ambas de 1974, como otros buenos exponentes). El slasher había tenido algunas influencias previas y cercanas en relatos como «Psicosis» (1960) o incluso «Peeping Tom» (1960), al mismo tiempo que el Giallo italiano con quien comparte algún que otro elemento.

Por lo general estas películas estaban muy arraigadas en el miedo a lo real, como puede ser un psicópata homicida que acecha en el vecindario en la mayoría de los casos, aunque luego varias sagas fueron mutando más a un terreno sobrenatural para seguir lucrando con sus personajes. Como bien decíamos, el cine norteamericano encontró en la película de Carpenter el prototipo perfecto para erigir este subgénero con asesinos de armas blancas, final girls y adolescentes en pleno despertar sexual. Solo basta con nombrar algunos ejemplos para corroborar esta cuestión como pueden ser «Viernes 13» (1980), «Noche de Graduación» (1980), «Pesadilla en la Calle Elm» (1984), entre otros. Por otro lado, así como «Halloween» había empezado esta tendencia de asesinos violentos, también había iniciado una tendencia a utilizar fechas importantes o quizás momentos importantes de la cultura norteamericana para ubicar asesinos «similares» en distintas ocasiones. Así surgieron «My Bloody Valentine» (1981), «Sangriento Papa Noel» (1984), «El Día de los Inocentes» (1986) y varios otros relatos que contenían homicidas que miraban el calendario de reojo para comenzar sus desquiciados baños de sangre.

Los años fueron pasando y tuvimos algún que otro intento por recordar la gloria de los slashers, los más dignos pueden ser «Scream: Vigila Quien Llama» (1996) dirigida por Wes Craven que vino a revitalizar el género y a darle una vuelta meta y autoconsciente al asunto y «Sé Lo Que Hicieron el Verano Pasado» (1997) que al igual que la antes mencionada cuenta con el mismo guionista Kevin Williamson.

Si bien hemos tenido varios slashers, dentro y fuera del mainstream, durante los últimos años; «Viernes Negro» («Thanksgiving» en su título original) probablemente sea uno de los que más recordaremos en el futuro tanto por remitirnos a la vieja escuela del subgénero como por crear un villano temible con una apariencia singular que quedará en el imaginario colectivo y en la cultura popular.

El largometraje se sitúa en Plymouth, Massachusetts, en la víspera de Thanksgiving o El Día de Acción de Gracias. Allí seguiremos a varios personajes que forman parte de la comunidad local y que se disponen a celebrar en familia la festividad correspondiente. Al mismo tiempo que se lleva a cabo la comida típica, algunos se preparan frente a un supermercado RightMart esperando el conocido «Black Friday» donde se da rienda suelta a la fiebre consumista. Jessica Wright (Nell Verlaque), una adolescente del lugar, deja que su novio Bobby (Jalen Thomas Brooks) y sus amigos Evan (Tomaso Sanelli), Gabby (Addison Rae), Scubba (Gabriel Davenport) y Yulia (Jenna Warren) pasen antes del comienzo de las ofertas al negocio, el cual pertenece a su padre Thomas (Rick Hoffman). La multitud esperando afuera los ve e ingresan a modo estampida en el local, desencadenando una tragedia. Un año después, RightMart se está preparando para otra venta del Viernes Negro, a pesar de las protestas de Mitch, un ex empleado, y varios otros residentes. Mientras tanto, Jessica y sus amigos comienzan a ser acechados por redes sociales en unas publicaciones alusivas a Acción de Gracias. Una extraña figura vestida de negro con una máscara del peregrino John Carver comienza a atemorizar a todo Plymouth, dando lugar a una sangrienta jornada.

«Viernes Negro» representa la tercera adaptación de una idea que circulaba en formato de tráiler falso junto con la doble función de «Grindhouse» (el homenaje a las películas de explotación de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, que hicieron en conjunto, «Planet Terror» el primero y «Death Proof» el segundo), las anteriores habían sido «Machete» (2010) y «Hobo With a Shotgun» (2011).

La película del director de «Hostel» (2005) resulta ser una grata sorpresa y una de las más interesantes propuestas que podemos encontrar dentro de su filmografía. Si bien se atiene fuertemente a la fórmula de los slashers más clásicos (siendo como una especie de mezcla entre «Halloween» y «Scream» ciertamente), su sentido de humor irreverente y su amor por el gore más salvaje y gráfico lo vuelven la opción perfecta para este tipo de relato. La introducción de la historia con la presentación de los personajes y la secuencia de la matanza en el supermercado inmediatamente sumergen al espectador en la historia y su tono sardónico, al mismo tiempo que crea una de las secuencias más memorables y creativas de este 2023 en materia de terror y comedia. La mixtura no solo es perfecta, sino que además sirve a modo de una profunda crítica social al consumismo y la codicia preponderante en la sociedad americana. Luego se dará inicio a un slasher clásico con muertes perfectamente pensadas y originales que sacan a relucir su mirada sádica pero también su costado más entretenido.

Y sí, después puede reducirse un poco sobre el final al whodunnit del estilo «Scream» pero más como mera excusa para seguir mostrándonos ese festival sangriento que propone que por otra cosa. El guion sin ser demasiado original cumple su función de preparar el patio de juegos para que Eli Roth haga lo que más le gusta hacer, sorprender mediante la crueldad y también provocar algunas risas. Extrañamente su estilo parece haberse pulido y funciona mucho mejor en esta propuesta que en sus películas anteriores.

En el lado interpretativo se luce Patrick Dempsey como el sheriff del pueblo y el resto del elenco cumple y parece divertirse junto con Roth en lo que proponen. «Viernes Negro» es una propuesta ineludible para los fans del terror, que seguramente hayan encontrado una saga nueva (ya se confirmó la secuela para 2025) la cual se apoya en los cimientos de los grandes exponentes del género al mismo tiempo en que construye un estilo irónico muy logrado y un personaje que puede llegar a volverse mítico dentro del terror.

Puntaje:

 
 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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