Crítica de «Wonka» de Paul King (2023)

Roald Dahl fue un escritor británico de cuentos infantiles muy popular que marcó a muchas generaciones. No solo por las novelas que escribió, sino también porque sirvió de inspiración para hacer varias películas y producciones musicales, como «Matilda», «The Witches», «Fantastic Mr. Fox», «The BFG» o, la obra que nos compete aquí y una de sus más exitosas creaciones, «Charlie y la fábrica de chocolate».

Escrito en 1964, el libro tuvo dos adaptaciones importantes a la pantalla grande en formato musical. En 1971 se estrenó «Willy Wonka & the Chocolate Factory», un film dirigido por Mel Stuart y protagonizado por Gene Wilder, quien se ponía en el papel del famoso inventor chocolatero; mientras que en 2005 Tim Burton hizo lo propio con Johnny Depp, Freddie Highmore y Helena Bonham Carter a la cabeza. Ambas propuestas se centraban en la historia de Charlie, un niño pobre que tiene la oportunidad de ingresar a la magnífica fábrica de chocolates de Willy Wonka junto a otros chicos luego de haber encontrado un ticket dorado en uno de sus chocolates. Ahí dentro conocerá este mundo de fantasía y vivirá varias aventuras.

En esta época de poca imaginación, nostalgia y necesidad de revivir grandes éxitos del pasado, se anunció una nueva versión de esta historia infantil. Sin embargo, su particularidad es que no se trataría de la misma trama que habíamos visto en décadas pasadas, sino que sería una precuela centrada en el origen de Willy para retratar el camino turbulento que lo llevó a ser tan prestigioso.

Paul King («Paddington») fue el elegido para llevar adelante este proyecto, con Timothée Chalamet en la piel del chocolatero, y un elenco de renombradas figuras como Olivia Colman, Hugh Grant, Keegan-Michael Key, Sally Hawkins, entre otros. El resultado es más que satisfactorio, ya que nos ofrece un drama musical de superación para toda la familia.

«Wonka» nos cuenta la llegada de Willy, un inventor, mago y aspirante a chocolatero, a una ciudad conocida por tener los mejores chocolates a la venta. Pero abrir un local en la galería más famosa no será fácil. No solo porque no tiene dinero, sino porque además deberá enfrentarse a una competencia dura y mafiosa que le impedirá llevar adelante su negocio. Sin rendirse, Willy hará todo lo que está a su alcance para cumplir con sus sueños, aunque eso signifique poner en riesgo su vida y la de otros amigos que se irá haciendo en el camino.

«Wonka» es de esas lindas películas para ver en familia, no porque todo sea de color de rosas ni nos plasme una versión edulcorada de la vida, sino muy por el contrario, porque nos muestra cómo el protagonista deberá ir superando distintos obstáculos para alcanzar lo que se propone. Además de lo dramático de la trama, tenemos varios momentos donde la diversión y la dulzura son los protagonistas. Es una historia que nos deja mensajes optimistas y esperanzadores, de superación, de magia, de sueños, donde el personaje principal no solo lucha por lo propio sino también consigue mejorarle la vida a quienes están a su alrededor a través de su irreverencia, su creatividad y sobre todo su inocencia y buen corazón. El Willy Wonka que conocemos acá difiere bastante del que vimos anteriormente y es interesante ver ese desarrollo de carácter.

Las secuencias musicales están muy bien logradas, no es una película donde las canciones irrumpan constantemente en la historia, sino que están pensadas para ilustrar ciertos momentos en particular. La mayoría fueron creadas especialmente para esta cinta, aunque también encontraremos algún homenaje y reminiscencia a «Willy Wonka & the Chocolate Factory». La fantasía y la magia no solo se palpan desde la trama, sino también a nivel visual con una ambientación a la altura y efectos creíbles y bien utilizados.

Más allá de los nombres propios, el elenco cumple con creces. Timothée Chalamet logra captar la esencia de Willy Wonka, mezclando distintos aspectos de su personalidad (astucia, optimismo, perseverancia, inteligencia, inventiva, creatividad, bondad, irreverencia y valentía) con el canto y el baile necesario para llevar adelante este desafío. Los villanos, compuestos principalmente por Olivia Colman y Paterson Joseph, significan una verdadera amenaza para el protagonista y podrán causar temor para los más pequeños que vean el film. Los secundarios que asisten a Wonka en su travesía le otorgan un valor agregado a la historia, ya sea por su gracia o ternura. Entre ellos se destaca Calah Lane, una revelación, que hace de una huérfana que va a ayudar a Willy a salir del lugar en el cual se alojan para poder vender sus chocolates. También existen varios roles que son un comic relief, como Keegan-Michael Key como un jefe de policía corrupto y fanático de lo dulce, Matt Lucas como uno de los competidores chocolateros de Wonka; o Hugh Grant como el Oompa-Loompa, con una caracterización más parecida a la primera versión del film y que va a desarrollar una especie de rivalidad con Willy.

Con algunos guiños a la película «Willy Wonka & the Chocolate Factory», pero priorizando la inventiva y la creatividad en vez de la copia de una fórmula exitosa, «Wonka» sale airosa de su desafío: poder crear una precuela que no necesitábamos y volverla totalmente atractiva para un público familiar. Un film que mezcla el optimismo con la dulzura para afrontar los momentos más complejos y oscuros, con mensajes esperanzadores, buenas secuencias musicales tanto en los aspectos sonoros como visuales y un elenco de lujo que cumple con lo que se propone. Un dulce más que sabroso y que nos dará la felicidad necesaria durante dos horas.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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