«Dirty John: The Betty Broderick Story», una olla a presión

El año pasado llegó a Netflix «Dirty John», serie que había sido estrenada meses antes por la cadena Bravo en Estados Unidos, la cual cuenta la historia de un estafador de mujeres que, a cambio de su amor, se quedaba con todo su dinero. Desde su inicio se pensó a la serie en dos temporadas dedicadas a casos basados en hechos reales. Si bien los dos están bajo el título «Dirty John», ninguno se relaciona entre sí, sino que se cuentan dos historias totalmente diferentes.

En esta segunda temporada, estrenada en Estados Unidos por USA Network, y que llegó a Netflix hace algunos días, nos centramos en el caso de Betty Broderick, una perfecta ama de casa que está casada con Dan, un exitoso abogado, y que tienen en común cuatro hijos. Si bien ella dejó de lado su profesión para que él pudiera desarrollar su carrera y se enfocó en la crianza de su familia, de un momento para el otro Dan decide separarse, dando vuelta completamente su mundo. Una relación compleja en la cual las mentiras, los manejos psicológicos y el maltrato se convertirán en una olla a presión para Betty que terminará tomando una decisión que cambiará la vida de todos.

A pesar de que esta historia no tiene nada que ver con la anterior, mantiene ciertas similitudes al retratar la vulnerabilidad frente a una figura manipuladora que tiene un gran poder detrás y que no encuentra las herramientas para salir adelante. En este caso, además, se centra principalmente en ahondar en la salud mental, en las consecuencias de verse despojado del mundo que conocíamos o acostumbrábamos transitar y lo que puede hacer el ser humano luego de aguantar durante un largo tiempo el maltrato por parte de una persona.

Aunque desde el primer momento sabemos cuál será el desenlace de esta historia, es interesante recorrer junto a la serie cómo se fue construyendo la relación entre Betty y Dan y cómo fue cambiando por su rutina, su entorno y por empezar a escalar económicamente varios peldaños dentro de la sociedad. Si bien no hay mucho trasfondo detrás de la superficie, mantiene nuestro interés durante todo momento, debido a que la intensidad va escalando cada vez más. A mayor manipulación por parte de Dan es mayor la reacción impulsiva de Betty.

En este sentido, la serie no sería nada sin sus protagonistas. Christian Slater se encuentra muy bien como Dan, este hombre egocéntrico que desde siempre estuvo enfocado en conseguir el éxito ya sea como médico o abogado pero que no podría haber alcanzado ninguno de los logros sin el apoyo moral, emocional y económico de su mujer en sus inicios. Sin embargo, Amanda Peet es quien se lleva los laureles por su interpretación de Betty. Una mujer que a simple vista parece desequilibrada y desmedida con sus reacciones, y que en varias oportunidades su entorno se lo hace notar, pero que detrás se encuentra una víctima de malos tratos, subestimación y manipulación psicológica tanto con sus propios hijos como con el dinero. La transformación de Betty que realiza Peet es sublime y la historia no sería lo mismo sin ella. El resto de los personajes se encuentran muy bien, sobre todo quienes se ponen en la piel de los hijos, principalmente los más pequeños, que con su ingenuidad e inocencia logran plasmar sus sentimientos confusos y propios de chicos que ven cómo sus padres se pelean entre sí y que no dan el brazo a torcer ni por ellos.

Los aspectos técnicos son muy correctos, sobre todo en cuanto a la recreación de las distintas épocas que retrata la serie, la cual comienza en los años ‘60 y concluye en los ‘80. El vestuario pomposo y extravagante y la ambientación lujosa de cada momento están muy bien logrados.

En síntesis, «Dirty John: The Betty Broderick Story» nos ofrece una historia atractiva sobre uno de los divorcios más populares y escandalosos de Estados Unidos. Se beneficia principalmente de la actuación del dúo protagónico y de la intensidad que maneja la trama, que se va intensificando con el correr del relato. Además, ahonda en ciertas temáticas interesantes que nos hacen pensar sobre la salud mental y cómo reaccionaríamos ante tanta presión, manipulación y cambio de nuestro pequeño universo.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

 

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