IFF Panamá, el festival de cine más importante del país

La industria del cine es hoy en día, y desde hace rato, una de las manifestaciones culturales más relevantes dentro de la sociedad. En la periferia de lo que son los grandes estudios con sus superproducciones, es vital para el resto del mundo fomentar la exhibición de otros cines, para que haya vida más allá del pochoclo.

Panamá también participa de este circuito, por medio del IFF Panamá, su propio festival internacional de cine, que se lleva adelante desde 2012.

Desde su dirección, encabezada por Pituka Ortega y Diana Sánchez, se establece la razón de ser del festival en respuesta a la pasión del público panameño por el séptimo arte, con una demanda por parte de la audiencia que crece año a año, y encuentra respuesta en el IFF; en su última edición, en abril de este año, se presentaron nada más y nada menos que 75 largometrajes, provenientes de todas partes del mundo. Argentina estuvo representada en 2018 por tres películas («Zama», de Lucrecia Martel, «Alanis», de Anahí Berneri, y «El futuro que viene», de Constanza Novick), y el actor  Nahuel Pérez Biscayart, quién encabeza el reparto del drama francés «120 latidos por minuto».

El resto del programa se cubre con producciones de los cinco continentes, repartidos en portales internacionales, iberoamericanos, y un portal dedicado especialmente a las islas vecinas de Panamá, reforzando la identidad caribeña reflejada en films de Bahamas, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Cuba, entre otros países. Por otra parte, el IFF también presenta una sección de su programa dedicada a películas para toda la familia, y este año marcó el lanzamiento de un “Programa Verde”, con la muestra de tres documentales – «Dream Big, El Marqués de Wavrin» – «Del castillo a la selva», y «From the Ashes» – destinados a concientizar sobre problemáticas y luchas ambientales.

Sumado a todo esto, el IFF Panamá, como todo buen festival de cine, ofrece por medio del enlace entre la industria panameña y la internacional, su propia oferta educativa. Dentro del programa se puede acceder a diversos talleres, charlas y clases magistrales, destinadas a seguir enriqueciendo la producción y distribución cinematográfica local. No se puede dejar de mencionar tampoco la labor centrada en la industria en sí, representada en la sección Primera Mirada. Esta arista del festival apunta a beneficiar la culminación de películas caribeñas y centroamericanas, y por medio de la asociación entre IFF Panamá y el Marché du Film de Cannes, su lanzamiento a los ojos internacionales.

De esta forma, Panamá invita al mundo a disfrutar del cine, tanto centroamericano como internacional. Será cuestión de ahorrar un poco para poder disfrutar de esa oferta imperdible, playas caribeñas y pantalla grande.

Bruno Jara

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