Las tres mejores películas del cine islandés

Considerado como el mejor cine europeo, costó unas décadas para que Islandia logre su lugar y reconocimiento. Tras la filmación de un documental en 1906, Alfred Lind dio inicio al cine islandés, ocasionando consecutivamente la entrada poco a poco del cine de ficción. Películas como “Aevirtýri Jóns og Gverdar” (1923) son consideradas hitos fundamentales en la cinematografía islandesa de esos años primitivos. Pero su notoriedad no llegaría hasta mucho después. En los años 80’, se abrió al exterior junto a una nueva generación de cineastas, de autores. Esos realizadores, ese nuevo cine, son quienes consiguieron romper la barrera, siendo conocidos y reconocidos en el extranjero. De este modo te presentamos un listado de las mejores películas de Islandia:

– «Í skugga hrafnsins» («La sombra del cuervo», 1988) de Rahn Gunnlaugsson. Segunda entrega de la «Trilogía de los Vikingos» inspirada en el western y el cine de samuráis, la cual fue éxito en taquilla. Un western clásico pero a la europea, donde afloran venganzas, odios, envidias, aunque lejos de la tipología que se constituiría como lo habitual dentro de la producción islandesa inminente y posterior. Vale la pena ver la trilogía. Una realización marcada por Ingmar Bergman y Sergio Leone.

– “Hjartasteinn” (2016)  de Guðmundur Arnar Guðmundsson. Dos niños son grandes amigos entre sí. Mientras uno intenta conquistar el corazón de una chica que le gusta, el otro descubre sentimientos nuevos y desconcertantes para él hacia su mejor amigo. Un drama emotivo y conmovedor; con un gran tacto se relata una historia tan real como natural, tal vez un poco larga, pero merece sentarse y dedicarle ese tiempo de duración. Y claro, la belleza de paisajes que adorna una cinta sobre la amistad, el amor, la sensualidad y las pasiones ocultas.

– “Fúsi” («Corazón gigante», 2015) dirigida por Dagur Kári. Fúsi (Gunnar Jónsson), de 43 años, es un inadaptado con sobrepeso que nunca tuvo una novia y cuyo único interés son las batallas de la Segunda Guerra Mundial, hasta que un suceso hace que su vida cambie radicalmente. Sobresaliente film, sencillo y profundo con cargas dramáticas y cómicas, es sobre la mirada para con el otro. “Ser bueno no es sinónimo de ser idiota. Ser bueno es una virtud que algunos idiotas no entienden”. Indaga en los descubrimientos personales de un alma ingenua. Es una película para todos.

– Bonus Track: “Hijos de la Naturaleza” (1991) de Fridrik Thor Fridriksson. Drama y vejez. Tras conflictos de lo que conlleva la vida cotidiana y luego de encontrarse internado en un asilo, el protagonista se reencontrará con un amor de juventud, Stella, con la que escapará en busca de un reencuentro con la naturaleza. Una historia emotiva.

Noelia Giacometto

 

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