Remakes y Reboots: Grandes Fracasos de Terror
Hace varios años, Hollywood tuvo la, para algunos, desvergonzada idea de tomar atajos al momento de crear nuevos proyectos, intentando generar ganancias sobre una idea que tuvo éxito en el pasado en vez de invertir tiempo en algo original. Sin embargo, esta ocurrencia, explotada cada vez más en el último cuarto de siglo, tuvo una mayor cantidad de decepciones que de aciertos, especialmente en el cine de terror.
La industria del terror, hogar de grandes clásicos, que en su momento significaron un triunfo ante la mirada del público, se ha visto colmada de “reversiones” de largometrajes, ya sea para copiarlos, adaptarlos a la actualidad o simplemente hacer una versión en otro idioma de la misma. Sea cual fuere, en los últimos años, los fanáticos del cine de terror han mostrado su desilusión, por eso, como apasionados de este género, y con motivo del estreno de “El muñeco diabólico” (nueva versión de la película homónima de 1988) decidimos elegir algunos films que, para nosotros, fueron grandes logros originalmente pero que su remake se quedó corta a la hora de otorgarnos el mismo sentimiento.
«Poltergeist: Juegos Diabólicos» (Gil Kenan, 2015)
El film cuenta la historia de una familia que, tras mudarse a una casa construida sobre un viejo cementerio, se ve azotada por espíritus del pasado que se centran en la hija más pequeña del grupo familiar.
La remake de la trascendental película homónima de 1982 producida por Steven Spielberg y dirigida por Tobe Hooper, a pesar de compartir argumento con la original, dista mucho de ser una copia fiel o mantener la esencia de la misma. Lo que se recibió como una cinta llena de emociones, detallada, de imágenes míticas y una banda sonora inolvidable treinta años atrás se transformó en una obra con un guion que roza lo absurdo, personajes mal desarrollados y un abuso de sustos “a golpe de sonido”. Una película que decepcionó a todos los que esperaban revivir el suspenso y terror de un verdadero “Poltergeist”.
«Pesadilla en la calle Elm» (Samuel Bayer, 2010)
Un grupo de adolescentes empieza a ser perseguido por un terrible asesino con el rostro quemado que busca acabar con ellos mientras duermen, por lo que deben permanecer despiertos a toda costa para no terminar en las garras de Freddy Krueger.
El film, producido por Michael Bay, se queda muy por debajo del éxito de la película original, estrenada en 1984 y dirigida por Wes Craven, al presentarnos una remake pobre, que solo destaca por escenas copiadas al pie de la letra de la cinta original y defrauda enormemente con la falta de suspenso, buenos recursos de terror y del icónico Robert Englund, quien personificó a Freddy Krueger en todas las obras de la franquicia y fue reemplazado en este caso por Jackie Earle Haley («Watchmen», 2006). Una clara demostración de que una película de Freddy, sin el verdadero Freddy, nunca va a llegar a buen puerto.
«La Profecía» (John Moore, 2006)
Estrenada como campaña de marketing en la “fecha del Anticristo” (6 de junio del 2006), la adaptación de la obra homónima de Richard Donner aparece treinta años después que la original para demostrar que lo único que eligieron bien es el día de lanzamiento al carecer en sí de todo lo que hace excelente al film de 1976.
“The Omen” narra la historia de Damien, un pequeño huérfano que es adoptado por Richard Thorn (Liev Shreiber) inmediatamente después de que su esposa da a luz a un bebé fallecido. Aunque todo parece indicar que la nueva familia tiene todo para ser feliz, una serie de sucesos alrededor del niño convencen al padre que el pequeño es en realidad el Anticristo por lo que deberá hacer lo posible para detenerlo antes de que sea demasiado tarde.
El chico protagonista, cara visible de la película, lejos se encuentra de personificar la maldad pura, convirtiéndose en un elemento clave para el fracaso de la cinta, con una actuación monótona e inexpresiva que no genera miedo al espectador, conformándonos con los recursos básicos del terror como lo son los “jumpscares” y efectos CGI que deforman algunas de las escenas más legendarias de la película adaptada.
«El Culto Siniestro» (Neil LaBute, 2006)
Edward Malus (Nicolas Cage), tras recibir una carta de su antigua prometida pidiéndole ayuda para encontrar a su pequeña hija desaparecida, viaja a Summersisle, una isla habitada por una tenebrosa comunidad que conforma una secta pagana matriarcal. Con la búsqueda de la niña, Edward se verá atrapado en una telaraña de ritos primitivos y mortales tradiciones que lo irán acercando cada vez más a lo inexplicable y sobrenatural.
La carrera fílmica de Nicolas Cage recibió un fuerte golpe con esta dolorosa remake de la clásica película de culto británica del mismo nombre dirigida por Robin Hardy en 1973. “The Wicker Man” es un desordenado film de terror que carece de suspenso y sustos. A lo largo de los años, este fracaso crítico y comercial ha sido el centro de numerosas burlas por la comunidad cinematográfica a causa de su historia incoherente, malas performances y la sobreactuación de su protagonista que llega a clasificar a la película, para algunos, como una comedia involuntaria por la diversión que genera el personaje del sobrino de Francis Ford Coppola.
«Psicosis» (Gus Van Sant, 1998)
La reputación del director no fue suficiente para opacar el error que fue la realización de una nueva versión de la obra de 1960 dirigida por Alfred Hitchcock, basada a su vez en la novela homónima de Robert Bloch, que para algunos es descrita como prácticamente perfecta. Al ser una mera fotocopia a color de la original, es difícil discernir hasta qué punto es mala, pero su falta de creatividad y de aportar algo nuevo a una trama que no sólo no necesitaba renovarse, sino que ha envejecido como el buen vino con los años, la convierten en uno de los ejemplos más destacados de la innecesidad de algunas remakes y de lo recomendable que sería, en determinados casos, dedicar ese presupuesto a nuevas historias o invertir en la remasterización de los clásicos del cine para las nuevas generaciones.
Agustín Bravo
