Sean Penn, una verdadera joya en bruto

“Amo actuar. Realmente la gente que más me gusta se dedica a la interpretación”.

Sean Penn es una de las figuras más reconocidas dentro la de la industria, debido a su gran versatilidad. Participó en más de 40 películas y dirigió cinco films, además de ser uno de los actores más comprometidos políticamente de Hollywood (quien se opuso a la invasión de Iraq de 2003, llegando incluso a visitar dicho país algunas semanas antes de que se iniciara la operación militar).

Inició su carrera como actor con una breve aparición en un episodio dirigido por su padre, Leo Penn, en la serie televisiva «Little House on the Prairie» (1974). Su debut en la pantalla grande fue con «Taps, más allá del honor» (1981), un año más tarde, protagonizó la exitosa comedia juvenil «Fast Times at Ridgemont High» de Amy Heckerling, un comienzo que auguró a un prodigio del séptimo arte, llevándolo a encarnar infinidad de papeles que consolidarían su próspera carrera y estando dentro de aquellos intérpretes que realmente te hacen sentir y vivir una historia, que puede ir tan fácil de la acción al drama, que puede protagonizar a un tipo duro para luego convertirse en un hombre frágil. La audacia actoral de Penn es fascinante, es una bestia absoluta, avezado en desaparecer en unos de sus personajes, de emocionar desde la delicadeza y sorprender desde el exceso.

Sean Penn regresa con «Entre la Razón y la Locura», historia basada en hechos reales sobre la locura, genialidad y obsesión de dos hombres notables que hicieron historia al escribir el Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa. Motivo por el cual hacemos un repaso por los mejores papeles de profesional que ha dejado huella.

– «21 gramos» (2003) – Alejandro González Iñárritu

Paul (Sean Penn) es un profesor universitario con una dolencia coronaria muy grave. Cristina vive una existencia de cuento de hadas y Jack es un exconvicto de fuertes convicciones religiosas. Un accidente unirá fatalmente las vidas de todos ellos.

Un drama donde la interpretación de Penn es intensa, cargada, donde se dejan ver sus soledades, miedos y miserias.

 

– «Pena de muerte» (1995) – Tim Robbins

Basada en una historia real, Matthew Poncelet (Sean Penn), un hombre condenado a la pena capital por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean (Susan Sarandon). Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual.

Aquí nuevamente se evidencia el talento de Sean Penn llevando el papel con contundencia, elegancia, inteligencia y respeto.

 

– «Milk» (2008) – Gus Van Sant

Harvey Milk (Sean Penn), el primer político abiertamente homosexual es elegido para ocupar un cargo público en Estados Unidos. Milk se convierte en su portavoz y, para defender sus derechos, no duda en enfrentarse con empresarios, sindicatos y políticos. Su valentía anima a otros a seguir sus pasos.

Emplea aspectos de su parte activista ante un papel lleno de corazón, honestidad, con una fluidez de sinceridad que emociona, dejando plasmado de forma más que certera a esta figura política inolvidable en busca de la igualdad.

 

– «Mystic River» (2003) – Clint Eastwood

Los viejos amigos de la infancia de Jimmy (Sean Penn), Sean y Dave, se reencuentran de adultos tras el asesinato de la hija de uno de ellos. Las rencillas del pasado envenenan la investigación que, de forma paralela a la policía, llevan para hallar al asesino.

Antes que nada, este fue el trabajo que le valió su primer Oscar, con una de sus interpretaciones en su punto más fuerte.

 

– «Atrapado por su pasado» (1993) – Brian de Palma

Un latino mafioso jura seguir por el buen camino al salir de prisión, pero su pasado le impide alejarse de la violencia.

En un imponente papel secundario se lo ve deslumbrante, consigue radiar la fuerza de un huracán, siempre bailando por la cuerda floja, ante un papel que muchos hubieran templado por llevar a cabo su interpretación.

 

 «Acordes y desacuerdos» (1999) – Woody Allen

Un arrogante músico mujeriego, Emmet Ray (Sean Penn), juega con los sentimientos de la joven lavandera que lo ama Hattie (Samantha Morton).

Una de sus comedias románticas más redondas e infravaloradas, elevada a los altares por la complicidad creada entre el propio Penn y Samantha Morton. Los gestos, las miradas de complicidad, sus encuentros, dos solitarios que necesitan elementos externos para expresar lo que realmente sienten. Magnífica interpretación

 

 

– «Corazones de hierro» (1989) – Brian De Palma

Guerra de Vietnam. Un soldado no soporta el remordimiento y habla del crimen cometido por sus compañeros y su jefe contra una mujer vietnamita.

Podemos ver el talento innato de uno de los mejores actores que dio esta generación a la hora de la verdad, se quedó anclada en nuestra memoria aquel gesto perdido de un joven Penn, que ya mostraba el monstruo interpretativo que llevaba dentro.

 

 – «Yo soy Sam» (2001) – Jessie Nelson

Un padre que padece una discapacidad mental debe luchar para ganar de nuevo la custodia de su querida hija.

Magistral interpretación llevada adelante por Sean Penn, con un respeto que conmueve hasta las lágrimas, de los grandes papeles que han quedado grabados en más de una retina por el impacto y carga emocional a nivel mundial.

 

Noelia Giacometto

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