“Somos una Ola”, un recambio generacional

En 1967, el profesor de historia Ron Jones realizó un proyecto con sus alumnos de la escuela Cubberley de Palo Alto, Estados Unidos, titulado «la tercera ola», con el cual pretendía enseñarles el alcance y los peligros de la autocracia. Estos sucesos fueron tomados por el escritor Todd Strasser para su libro «La Ola», que a su vez fue utilizado para realizar una película para TV en 1981 y otra exitosa adaptación en el cine en 2008, que si bien cambiaba un poco los hechos, principalmente el final de la historia, se mantenía fiel al concepto general y lograba provocar un gran impacto en el público.

Hace una semana se estrenó en Netflix una serie que se centra en la misma novela pero cambia absolutamente toda la trama y su trasfondo, creando una nueva historia que si bien entretiene, carece de la fuerza, la intensidad, la reflexión y el mensaje del film de 2008.

Se trata de «Somos una Ola», la cual sigue a Lea, una joven aplicada pero aburrida de su vida. Sin embargo todo cambiará con la llegada del nuevo alumno: Tristan, el cual tiene un pasado que oculta y una actitud rebelde. Es así como él empezará a hacerse amigo de los inadaptados de la escuela y conformarán La Ola, un grupo revolucionario que lucha contra las grandes corporaciones.

Como mencionamos anteriormente, la serie dista mucho de su material original, aunque conserva ciertos preceptos como la identidad, las ganas de luchar por un mundo mejor, los ideales, el bullying, la unidad, la manipulación y las emociones por las que transitan los adolescentes. Se siente como una versión más actual, que deja de lado la historia alemana y el totalitarismo para centrarse en una lucha más universal y de las nuevas generaciones que se preocupan más, por ejemplo, por el medio ambiente.

Cada uno de los personajes está muy bien desarrollado. No solamente son marginados de la sociedad, sino que todos tienen un trasfondo conflictivo que los lleva a tener motivaciones claras para participar en La Ola y permanecer allí pese a los costos y las consecuencias. Muchas de las corporaciones contra las que luchan tienen una injerencia directa con su vida y sus problemáticas.

En cuanto a los aspectos técnicos, la serie está bien realizada, con una buena ambientación, fotografía y algunos recursos interesantes a la hora de mostrar las acciones del grupo a través de las redes sociales. La banda sonora acompaña y genera el clima deseado, pero por momentos la música provoca más suspenso que la historia que estamos viendo.

Si bien la serie se vuelve entretenida con cada una de las causas por las que luchan los jóvenes, haciendo que el relato sea cada vez más intenso (aunque sin llegar al nivel de intensidad que requiere una trama de estas características), existe cierta simpleza o falta de veracidad en algunos momentos, debido a que no tenemos un villano real que se contraponga a los protagonistas. En todos los casos, se violan límites, algunos de ellos tangibles como la propiedad privada y otros más morales o éticos. Sin embargo, solo en pocos momentos se ven consecuencias reales para estos chicos, que logran salirse con la suya pese a las circunstancias.

En síntesis, «Somos una Ola» es una serie correcta que muestra la lucha de las nuevas generaciones por querer un mundo mejor de una manera arriesgada. Los personajes son interesantes y el ritmo va creciendo con el correr de sus episodios. Sin embargo, se distancia mucho del material original, el cual planteaba una idea mucho más poderosa sobre la manipulación y el peligro de pertenecer a un grupo con ideales tan extremos; un concepto que hoy en día continúa vigente y que no hubiera estado mal aportar un poco más de fidelidad al relato. Allí se dejaba un mensaje muy claro y reflexivo,  mientras que en este caso solamente nos encontramos con una trama atrapante sencilla de ver.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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