25° BAFICI: «Lousy Carter» de Bob Byington (2024)

Bob Byington («Infinity Baby»), una figura recurrente del BAFICI, que incluso ha llegado a formar parte del jurado en alguna ocasión, estrena su más reciente trabajo donde nuevamente utiliza su característico tono sardónico para erigir una crítica a la sociedad moderna, su forma de vincularse y otras cuestiones similares que dan lugar a la irreverencia.

Byington ya lleva más de tres décadas de carrera en donde película a película va analizando con cierta pericia, las relaciones humanas a lo largo de la vida. En «Lousy Carter», si bien mantiene esa vocación por la comedia (y también por generar cierta incomodidad), el tono se termina tornando algo más oscuro para analizar la crisis de la mediana edad, cierto conformismo que abunda en la modernidad, las relaciones familiares como lazos obligatorios a romperse e incluso la rigidez (y el abuso económico) del sistema de salud norteamericano.

El largometraje se centra en la figura de Carter (David Krumholtz) que lleva el sobrenombre del título desde la secundaria. Ahora funciona como un adulto que se encuentra atravesando cierta crisis, donde no sabe si volver a su rol como cineasta de animación o continuar con su letárgica existencia como profesor de literatura en un posgrado dando un curso dedicado a «El Gran Gatsby» en la ciudad de Austin. Lleva una existencia muy rutinaria donde se psicoanaliza, comparte algunas palabras con su amigo y colega Kaminsky (Martin Starr) y va a realizarse estudios médicos. En uno de esos estudios de rutina el médico le dice que le quedan seis meses de vida. Y si bien uno esperaría que su vida dé un giro radical, él sigue llevando prácticamente la misma vida.

Byington compone un cínico relato, por momentos sórdido y por momentos hilarante, donde si bien juega cierto papel el azar y el destino, la vida de Carter se desarrolla, en mayor medida, de la forma poco calculada y soporífera que él decide. Sus relaciones carecen de afecto, ese vínculo interesante con Kaminsky está plagado de destrato e incluso mala onda (aun cuando Kaminsky desconocía el affaire de su esposa con su mejor amigo). Podríamos decir que Krumholtz desarrolla impecablemente el rol de esta persona con la que uno puede empatizar poco y nada pero que, a su vez, es un reflejo bastante acertado de cómo nos vemos actualmente en las sociedades contemporáneas. Carter intenta ponerse en movimiento cuando se entera que le queda poco tiempo, retoma un viejo proyecto de animación con la ayuda de una alumna (Luxy Banner) pero prontamente vuelve a perder el ímpetu que recibió inicialmente.

El problema es que por momentos «Lousy Carter» cae en baches parecidos a los que sufre el personaje, desaprovechando algunos pasajes en los que podría explorar un poco más a sus intérpretes de comedia o incluso las situaciones que lo rodean, aun así el nuevo film de Byington cumple con el objetivo que se plantea al entrar en una mirada desalentadora y más realista de la mera existencia cotidiana.

«Lousy Carter» forma parte de la sección Vanguardia y Género del 25° BAFICI y se puede ver el viernes 19 a las 20.20 hs en el Cinépolis Houssay (Sala 2), el sábado 20 a las 15.30 hs en el Cinépolis Houssay (Sala 2) y el lunes 22 a las 22.15 hs en la Sala Lugones.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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