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Crítica de «Plata o mierda» de Toia Bonino y Marcos Joubert (2026)

“La cárcel no te quita las cosas, te las quita el tiempo.”

Tras obtener el Gran Premio de la Competencia Argentina del BAFICI, llega a las salas comerciales «Plata o mierda», un peculiar y sorprendente documental carcelario que resulta tan atractivo como angustiante.

A lo largo de los últimos años, hemos sido testigos de una gran cantidad de dramas carcelarios (tanto de ficción como documentales) que intentan reflejar las pobres condiciones en las que viven los reclusos en los diferentes penales a lo largo y ancho del país. Muchos buscan una aproximación de explotación sobre la temática, haciendo hincapié en las miserias humanas y en las difíciles situaciones de violencia que se viven adentro de las prisiones. «Plata o mierda» no solo evita caer en todos esos lugares comunes, amarillistas y demagógicos, sino que, además, aprovecha para incluir una aproximación nunca antes vista.

Marcos está preso y su posesión más valiosa es un celular que le pasaron por contrabando. Con él graba videos registrando su vida cotidiana dentro del penal, sus vínculos con otros presos y distintos intercambios que tiene por WhatsApp con Toia Bonino. De ese ida y vuelta entre Marcos y Toia es que nace este documental, hecho exclusivamente de material registrado con el celular. Por ese mismo intercambio es que Marcos figura como codirector de la película, ya que, de no ser por sus registros, no existiría el film.

Obviamente, el film nace de un vínculo simbiótico entre ambos: Toia es la que termina dándole lógica y estructura al material, logrando reconstruir la experiencia del protagonista con un excelente trabajo de montaje y diseño de sonido. Es interesante que el camino que eligen (sí, digo ambos porque hay unos intercambios geniales en los que parecen estar en desacuerdo con el rumbo que va tomando el relato, especialmente en una discusión sobre el final) es más un viaje introspectivo y desolador sobre la experiencia de estar preso, en lugar de mostrar un costado marginal o violento. Si bien se muestran algunas miserias (especialmente el estado deplorable en el que viven los reclusos), se evita todo tipo de golpe bajo para reflexionar sobre lo que significa estar privado de la libertad y ver que todavía falta un período extenso para terminar con el encierro.

También hay momentos de duda donde el protagonista piensa que está siendo manipulado por su codirectora para realizar la película, aunque ese vínculo también le sirve para paliar la soledad y aprender algunas cosas (Toia le envía libros de composición y encuadre para que Marcos pueda afrontar la tarea). Por otro lado, veremos la intimidad del protagonista y su situación familiar con una pareja que no le deja ver a su hijo, entre otras cuestiones que se irán desarrollando durante el relato y que es mejor no adelantar.

“«Plata o mierda» es un documental potente que opta por una aproximación observacional y original para brindar un retrato crudo sobre el estado del sistema penitenciario argentino. Un testimonio valioso que evita los golpes bajos y logra ofrecer algo distinto dentro del poblado apartado de los relatos carcelarios.

Puntaje:

 

 

 

Trailer:

Martín Goniondzki

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