Crítica de «Beekeeper: Sentencia de Muerte» de David Ayer (2024)

David Ayer es un cineasta que siempre se mantuvo interesante y atrayente para varias estrellas a pesar de lo irregular de sus thrillers de acción. Comenzó con dos guiones de gran magnitud que terminaron saliendo el mismo año: «Training Day» con Denzel Washington y la «Rápidos y Furiosos» original. Esto le valió para lograr que le confiaran empezar a dirigir sus propios proyectos, liderando películas con actores de la talla de Christian Bale, Keanu Reeves, Forest Whitaker, Hugh Laurie, Chris Evans y Arnold Schwarzenegger. Sus cintas más destacadas fueron «End of Watch», con Michael Peña y Jake Gyllenhaal, y «Fury», con Shia LaBeouf, Jon Bernthal y Brad Pitt. Desafortunadamente su reputación profesional bajaría varios puntos debido a los cuanto menos estrepitosos fracasos continuados de la «Suicide Squad» original (película en la que perdió el corte final del film) y «Bright» de Netflix que protagonizó Will Smith. En esta ocasión, Ayer vuelve al ruedo con un aliado del que se suele esperar lo justo y necesario pero que difícilmente defrauda: Jason Statham.

«Beekeeper: Sentencia de Muerte» es la clásica película de acción centrada en un apicultor que hemos visto miles de veces. El personaje de Statham tiene pocos amigos y apenas se interesa por más que sus abejas, pero la locura arranca cuando la única persona que estaba logrando generar simpatía en su frío corazón cae víctima de una estafa digital que le quita absolutamente todo. Esta tragedia marca el punto de largada de una trama que comenzará tan elemental como trillada para de a poco ir revelando sus demenciales ambiciones.

Statham es una figura emblemática del cine moderno de acción, aunque la popularidad de su figura no suele ir de la mano con un carisma magnético en pantalla. No hay demasiadas cintas que logren mostrar su carisma negativo y frialdad dura a través del lente de un personaje que justifique y complemente sus cualidades inherentes. «Beekeeper» se queda en el intermedio de no darle un personaje lo suficientemente complejo como para que llegue a ejecutarlo mal, pero termina demasiado cerca de hacer que simplemente sea Statham haciendo de Statham. Afortunadamente poco importa cuando el desarrollo de la trama logra volverlo un desarrollo apropiadamente impredecible. No ayuda que el poco talento en el elenco que podría ayudarlo tenga el tiempo en pantalla para hacerlo pero no las escenas apropiadas para lograrlo, como es el caso de un decepcionante Jeremy Irons y un muy buen Josh Hutcherson. La cinta en lugar de eso decide dedicarle horribles minutos en pantalla al personaje de Emmy Raver-Lampman («The Umbrella Academy»), que en un esfuerzo combinado entre la interpretación de la actriz y el personaje que Ayer se tomó el atrevimiento de escribir, entregan uno de los peores co-protagonistas de los últimos tiempos. Realmente impresiona destacar por tu carisma negativo, intentos fallidos de mostrarse cool o badass y niveles de cringe insospechados cuando al lado tenes a Jason Statham pero juntos lo han logrado.

La gran mayoría de las bondades de «Beekeeper» vienen de su guion, envalentonado con una premisa inicial burda y un mundo que Ayer debería haber desarrollado un poco mejor de lo que seguramente sugieran las páginas. El genio detrás de la relativa locura no es otro que el guionista Kurt Wimmer, la mente maestra detrás de clásicos de acción high concept como «Equilibrium» con Christian Bale y «Ultraviolet» con Milla Jovovich. Esta se queda mucho más atrás en cuanto a estética y explotación de una realidad que bien podría malinterpretarse como una novela no tan bien adaptada basada en un libro que profundiza en lo interesante de estos protectores de abejas.

Sin entrar demasiado en spoilers, lo que comienza con un productor de miel vengando a una vecina que le caía bien va a terminar revelando un mundo de intriga internacional en la que superagentes secretos ponen en velo la estructura política de los Estados Unidos de Norteamérica. Tiene esa energía entre caótica y juvenil de un clásico que encontrabas en la tele durante los 90s, solo que con un punzante comentario de Ayer sobre la cultura digital de jóvenes inversores y el poder político norteamericano. El principal problema es que Ayer brinda siempre una cualidad bastante «adolescente» a sus proyectos, que los rodea de un aura similar a la de un cincuentón poniendo los CDs favoritos de su juventud mientras se baja unas cervezas frías un sábado por la tarde. Queda en la audiencia si lo que acabo de describir les resulta poco estimulante o no pueden esperar a darle una chance a lo que parecía una película genérica más, porque «Beekeeper» es realmente todo lo bueno que puede venir con la palabra «genérica» e incluso mucho, mucho más.

La acción se mantiene satisfactoria, aunque las fortalezas de Ayer siempre están en lo narrativo en lugar de la estricta ejecución audiovisual. Lo importante, que contrasta con la mayoría de la oferta de acción contemporánea, es que logra ofrecer varios momentos de disfrute que aprovechan particularmente los escenarios que propone. En particular, además, ofrece un clímax bastante espectacular que se centra en una excelente pelea uno contra uno contra un personaje apenas introducido 10 minutos antes, como la biblia del cine «tonto» de acción pide siempre. La acción es uno de los géneros que más suele ser acusado de vacío, pero que se beneficia totalmente de cierta voluntad o riesgo a mostrar ridiculeces en pos del entretenimiento más visceral posible. Quizás su mayor pecado sea que tristemente no aprovecha en absolutamente ningún momento ser una película de acción con temática de abejas, no hay ni media secuencia en la que las abejas sirvan como peligro para nuestro protagonista ni sus enemigos, y eso prueba irrefutablemente que por cada beneficio de la duda que le demos a una cinta tan entretenida sigue siendo un producto bastante tosco hecho con más ganas que capacidad. Los fans de Statham van a sorprenderse con las bondades de «Beekeeper», aunque solamente recomendamos que los más fervientes fans de la acción pura y dura se arriesguen a esta picadura.

Puntaje: 


 

 

Tráiler:

 

Leandro Porcelli

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