Crítica de «Descansar en paz» de Sebastián Borensztein (2024)

Después de realizar «La Odisea de los Giles» (2019), «Kóblic» (2016) y «Un cuento chino» (2011), entre otras, el director Sebastián Borensztein volvió al cine con un estreno limitado en la pantalla grande que rápidamente llegó a la plataforma Netflix.

Basada en la novela «¿Nunca soñaste con dejar todo y empezar de nuevo?» escrita en 2018 por Martín Baintrub, «Descansar en Paz» se centra en Sergio Dayán (Joaquín Furriel), un hombre que está lleno de deudas. No puede pagar el sueldo de los empleados de su fábrica, la cuota del colegio de sus hijos ni devolverle la plata que le prestó un financista (Gabriel Goity) con dudosas intenciones. Un día, al ir a la financiera para llevar parte del dinero, pasa por la AMIA cuando ocurre el atentado. Allí ve la oportunidad de hacerse pasar por fallecido y cruzar hacia Paraguay para evitar todo tipo de conflicto, abandonando a su esposa (Griselda Siciliani) y a sus dos hijos. Sin embargo, el pasado no quedará del todo atrás y se hará presente para volver a poner su vida y la de su familia en peligro.

«Descansar en Paz» comienza de una muy buena manera, planteándonos un conflicto sumamente interesante, dramático, opresivo y sin salida aparente que se va construyendo con un buen pulso narrativo y que nos ofrece un giro sorprendente y atinado. Sin embargo, ese desarrollo planeado y logrado que se da durante gran parte del film se termina resolviendo de manera un tanto apresurada, atolondrada y sin demasiada profundización, a comparación con lo que veníamos viendo. Es decir, que si bien la película resulta atrapante y nos mantiene al filo del asiento durante casi toda su duración, su final puede que nos deje un sabor un tanto amargo y poco convincente.

El director, traspasando la novela a la pantalla, retrata de manera más que correcta a la sociedad argentina de ese momento, tanto a nivel de estatus social como económico, mostrando la importancia e influencia del dinero. También reflexiona sobre el atentado a la AMIA, las segundas oportunidades y los vínculos familiares.

Existen algunos detalles, que no vamos a ahondar en cuáles son para no adelantar más de la trama, que se sienten puestos a propósito para que la historia avance de la manera que ellos quieren, sin resultar del todo creíble o verosímil.

Las actuaciones de su elenco es uno de sus puntos más fuertes, no por nada tanto Furriel como Goity ganaron premios en el Festival de Málaga recientemente por sus performances. Joaquín Furriel suele destacarse en cada uno de sus proyectos, y en este en particular nos ofrece una gran interpretación, poniéndose en la piel de un hombre que ya no sabe más qué hacer para mantener su calidad de vida sin que su familia se entere que están llenos de deudas. Logra transmitir esa desesperación, el amor por la familia y el vacío que queda cuando ya no puede tener más contacto con ellos. Está bien acompañado por Griselda Siciliani como su esposa, que no termina de comprender la gravedad del asunto y que debe seguir adelante luego de la tragedia; y Gabriel «El Puma» Goity como el financista que lleva al personaje de Furriel hacia límites insospechados.

Los aspectos técnicos están bien realizados y acompañan de buena manera a la historia, tanto la reconstrucción de la década de los ’90, como el peinado y maquillaje que marcan el paso del tiempo, la banda sonora a base de varios temas conocidos o la ambientación de los distintos lugares por los que atraviesan los personajes.

En síntesis, Sebastián Borensztein construye una historia atrapante, con giros sorprendentes, que se diluye un poco en su final. Con buenas actuaciones del elenco y aspectos técnicos que hacen que la trama se enmarque en un ambiente opresivo y muy de la década de los ’90, «Descansar en paz» es un film que tal vez su resolución no deje a todos conformes pero que nos trae una buena mezcla entre un thriller y un drama familiar interesante.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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