Crítica de «El Duro» de Doug Liman (2024)

Seamos sinceros, «El duro» [«Road House»] (1989) de Rowdy Herrington no es una gran película. Probablemente su popularidad y ese pseudo status de «clásico» que algunos le adjudican, está más relacionado con el carisma de Patrick Swayze que por otras cuestiones. Si bien era un relato entretenido sobre las peleas en bares que sacaban a relucir la masculinidad tóxica, con algunas elegantes secuencias de combate, el guion y/o la trama de la película eran una mera excusa para dichas contiendas violentas.

Nuevamente ante la falta de originalidad, Hollywood vuelve a rascar el fondo de la olla para seguir exprimiendo producciones exitosas del pasado con el objetivo de presentárselas a las nuevas generaciones y al mismo tiempo conseguir el éxito económico tan deseado. El problema está en que no se entiende bien la propuesta de Amazon con respecto a este remake, ya que va directo a plataforma teniendo a una estrella de renombre como Jake Gyllenhaal y a un director reconocido como Doug Liman («Sr y Sra. Smith», «Identidad Desconocida», «Al Filo del Mañana»). Pero bueno finalmente la película está a nuestro alcance y podríamos decir que, como era de esperarse, no hay nada demasiado novedoso en la propuesta más allá de una pulcra ejecución desde la dirección y una convincente interpretación de Gyllenhaal.

El largometraje cuenta con una historia bastante similar a la del film original, los cambios son pequeños como que el protagonista llamado Dalton ahora es un exluchador de UFC en lugar de un patovica de boliches de mala muerte, que el bar rutero (de ahí el nombre del film en su idioma original) esta vez está ubicado en los Cayos de Florida, lo cual comprende una ubicación geográfica bastante acertada para algunas secuencias de acción (la de la lancha por ejemplo) y también para fines narrativos como el del tráfico de drogas y el control que quiere ejercer el villano de turno, Ben Brandt (Billy Magnussen), en la zona justificando un poco más su poderío y el miedo de los lugareños.

Por otro lado, sigue resultando inverosímil (por más suspensión de la incredulidad que le puedas adjudicar) el hecho de que los policías (tanto los cómplices como los que no lo son) prácticamente no aparece en las escenas del crimen, ni tampoco hacen demasiadas preguntas cada vez que aparece un cadáver. Toda una gran excusa para dar paso a las peleas en las cuales se luce la dirección de Liman, dándole una veta original y una distinción respecto al relato de base, y también dándole un look más sucio de combate cuerpo a cuerpo como si fuera pelea de UFC. Se usan pequeños planos secuencia para mostrar las elegantes coreografías y darles más realismo, así como también se intercambian algunos puntos de vista subjetivos para entrar en esa especie de cuadrilátero virtual donde pelean los personajes.

Si Jake Gyllenhaal se luce en cualquier relato, tanto por su calidad como actor como por su compromiso (su cuerpo esta totalmente transformado para hacer de este ex luchador de UFC), también tenemos que hablar de la osada, aunque algo fallida decisión de incorporar a Conor McGregor como otro de los principales antagonistas de la historia. Su personaje, Knox, está al borde de lo caricaturesco representando un grado de maldad propio de los relatos infantiles sin tipo de justificación alguna. Recordando un poco a todos esos proto jokers de la última época, no tiene sentido su desparpajo ni ese nivel de exageración que no se condice con el resto de la película.

Quizás le estemos pidiendo mucho a un remake de «El Duro», lo cierto es que pese a varias y sorprendentes secuencias de acción (lo que sí a veces con un CGI bastante exacerbado), que destacan por sus elegantes coreografías y por la crudeza de la violencia representada, no hay mucho más para ver en este relato que además insiste a cada minuto en resaltar sus guiños al western que aquí funcionan menos que en la original. Se agradece el esfuerzo, aunque hubiese estado bueno ver toda esa energía puesta en crear algo nuevo (porque como dijimos al principio, tampoco es una obra maestra la de Swayze) teniendo en cuenta el talento de sus involucrados.

Puntaje:


 

 
Tráiler:

 
Martín Goniondzki

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