Crítica de “El Fotógrafo de Mauthausen” de Mar Targarona (2018)

Si bien existen una infinidad de películas sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, con distintos resultados, siempre hay lugar para descubrir nuevos relatos que plasman la realidad de un grupo de personas que sufrieron uno de los hechos más crueles de la historia de la humanidad.

Hace poco se estrenó en Netflix “El Fotógrafo de Mauthausen”, película española que está basada en hechos reales y que sigue a Francesc Boix, un fotógrafo que luego de luchar en el Ejército Republicano durante la Guerra Civil Española, es confinado al campo de concentración de Mauthausen. Su trabajo no significa mayor esfuerzo (a diferencia de las tareas físicas que deben llevar a cabo otros presos), pero sí debe retratar las atrocidades que realizan los jerarcas nazis en el predio. Con el objetivo de que esta situación se haga conocida en el mundo luego de la guerra, el protagonista buscará esconder los negativos de las fotos donde se prueban los crímenes y abusos que se producen en el campo.

Como lo requiere su temática, “El Fotógrafo de Mauthausen” tiene algunos momentos con imágenes fuertes que no escatiman en violencia física para impresionar al espectador y generar su reacción. Existen otros instantes más sutiles, que se pueden advertir a través de, justamente, fotografías, o donde predomina la violencia psicológica o el abuso de autoridad (como el hecho de que los presos realicen representaciones teatrales para divertir a los nazis). De todas formas, esto no sucede constantemente durante el film, sino que también tenemos parajes en donde podemos ver, de forma más positiva o esperanzadora, la supervivencia del protagonista y sus compañeros, mediante el contrabando o actividades ilegales.

Mario Casas es quien le da vida a Francesc Boix, este hombre fuerte, hábil y que intenta rebuscárselas para sobrevivir mediante su inteligencia, pero que también tiene una actitud rebelde, yendo al choque, y enfrentando corporalmente a sus contrincantes, teniendo en cuenta que lidiaba con personas que no tenían ningún inconveniente en asesinarlos. Como requerimiento físico tuvo que bajar 12 kilos para lograr componer a su personaje. El resto del elenco acompaña muy bien al protagonista, interpretando cada uno a su rol, independientemente del bando en el que se encuentre. Entre los presos, tenemos algunos dispuestos a luchar por la libertad y el conocimiento, mientras que otros priorizan su propia supervivencia; del otro lado nos encontramos con quienes siguen órdenes pero que tampoco se enfrentan a sus superiores por más crueldad que haya en sus tareas y otros cuya violencia y brutalidad corre por sus venas.

Por otro lado, es positivo que hayan preservado el idioma original de cada uno de los personajes. Muchos pasajes son hablados en alemán, mientras que existen traducciones en español o algunos alemanes hablan en español con acento o españoles que hablan alemán con acento. Esto provoca una mayor credibilidad en los diálogos y en la composición de sus roles.

Asimismo, se realiza una óptima reconstrucción de un campo de concentración y de los objetos de la época. Para ello se usó la escenografía utilizada en otro film de este estilo “El Niño en Pijama de Rayas”.

Existen películas sobre el nazismo mucho más icónicas y emotivas (como “La Lista de Schindler” o “El Pianista”, por mencionar algunos ejemplos), pero igualmente “El Fotógrafo de Mauthausen” es una historia efectiva que nos acerca a un relato distinto basado en hechos reales; un retrato sobre la supervivencia no solo del ser humano sino de las pruebas necesarias para juzgar a los victimarios. Una cinta que cumple con el objetivo de impactar y conmover, aunque le puede faltar un poco más de corazón.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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