Crítica de «Mulan» de Niki Caro (2020)
En 1998 se estrenó «Mulan», una película que vino a traernos algo novedoso dentro de los clásicos de Disney, rompiendo con los moldes que caracterizaban el comportamiento de las mujeres, que debían esperar que alguien las rescatara de su miserable vida. En este caso, nos presentaron a una joven que se sacrificó por su familia, el honor y el respeto por su país.
Este 4 de septiembre llegó a Disney+ la versión live-action de esta heroína que narra la historia de Mulan, una joven que roba la armadura de su padre para reemplazarlo en el ejército y representar a China en la batalla contra, en esta oportunidad, los rouranos.
Cada vez que se anuncia que una película de Disney tendrá su versión live-action crece la preocupación alrededor de la crítica y de los fanáticos, porque convengamos que es bastante innecesario adaptar algo tan exitoso y que sigue funcionando hasta el día de hoy. Algunas lograron ser más fieles al relato original, mientras que otras buscaron una actualización temática o aportar algo más novedoso a la historia que podemos recitar de memoria. Con «Mulan» ya sabíamos de antemano que nos íbamos a encontrar con una gran cantidad de diferencias porque se quiso asemejar más al poema en el que se basa la historia que a la cinta animada, volviéndola más realista y oscura. Por eso tomaron la decisión de deshacerse de los números musicales y de algunos personajes como Mushu o Cri-Kee que le aportaban humor y fantasía al relato o incluso la abuela, un rol puramente cómico.
Esto sin dudas será algo que los más fanáticos y puristas de la historia van a notar y puede que sea difícil adaptarse a eso. Al principio, es imposible no compararla con la versión animada, viendo todas las diferencias, sobre todo si tenemos muy presente la trama y cada uno de sus detalles. Dejando de lado un poco nuestros sentimientos y tratando de ver la obra de una forma un poco más objetiva, estos cambios tienen sentido cuando entendemos que se busca concretar un tono más serio y realista y a medida que vamos viendo el desarrollo de la historia, donde esos elementos eran muy complejos de reproducir o no tenían lógica en este nuevo mundo. Sí, muchos dirán qué hay de realista en una mujer que se transforma en águila, un ave fénix que persigue a Mulan o en algunos movimientos de pelea justificados bajo el concepto del chi, pero esto se asemeja más a la cultura y tradición china, haciendo hincapié en el poder que tenemos dentro nuestro o los ancestros que nos acompañan. Esto genera, también, que haya poco lugar para los momentos más cómicos que eran parte de la esencia del film original aunque existen en algunos instantes para bajar un poco la tensión de la guerra.
De todas maneras, esta versión no niega su pasado y nos ofrece distintos guiños a la cinta de 1998, como algunos personajes que aparecen pero de otra manera o el uso de canciones como «Honra nos Darás» o «Mi Reflejo» para formar parte de la banda sonora en varios momentos de la historia. Esto le otorga bastante emotividad a una película que carece un poco de sentimientos y que no logra emocionarnos como supo hacerlo la original que, acompañada de la música, le agregaba fuerza a las distintas escenas, como «Hombres de Acción» que nos hacía vibrar y motivar durante el entrenamiento o «Mi Chica es la Razón» que mostraba este choque que sentían los soldados cuando marchaban hacia la batalla intentando despejar su mente y se encontraban con la dura realidad. En este caso, la banda sonora pasa a un segundo plano sin distinguirse del todo.
Por otro lado, la película tiene buenas escenas de pelea, bien características del estilo del cine chino, aunque algunos movimientos de los actores se sienten artificiales, como si pudiéramos ver los hilos a través de la pantalla. En cuanto a los momentos de acción, si bien son correctos podrían haber tenido un poco más de producción encima y volverlos más épicos. Incluso, por instantes se abusa del recurso de la cámara lenta. La parte visual se destaca, sobre todo, en la construcción de la China Imperial.
En cuanto al elenco nos encontramos con una buena elección en cada uno de los roles y con un respeto por preservar la identidad de sus personajes. Liu Yifei interpreta de buena manera a Mulan, esta guerrera que debe ocultar su verdadera esencia a los ojos del pueblo pero cuyos valores son más fuertes que todo y la harán aceptarse tal cual es. El resto de los personajes no tienen demasiada profundidad ni desarrollo, solo los conocemos en función a la protagonista. Tenemos algunos actores reconocidos que le aportan credibilidad al relato sobre todo a las escenas de pelea, como Donnie Yen o Jet Li. Sin embargo, algunas actuaciones se sienten algo acartonadas, tal vez por una cuestión idiomática, donde los actores hablan en su segundo idioma.
Los villanos están bien elaborados y si bien al principio puede chocar un poco la incorporación de una antagonista mujer, porque estábamos acostumbrados a que Mulan fuera la única que luchaba contra un mundo machista, es interesante la transformación y el desarrollo que tiene a lo largo de la película.
Por último, sigue muy presente el tema de la familia, el honor (a veces abusando mucho de este valor en los diálogos entre los personajes), la valentía, el rol de la mujer, pero se le da una importancia aún mayor a la verdad, principalmente en cuanto a la identidad, haciendo hincapié en el poder que nos otorga ser honestos con nosotros mismos y abrazar las partes que nos gustan y aquellas que no pero que nos hacen únicos. Si bien «Mulan» ya estaba muy adelantada a su época, haciendo que no fuera necesario actualizar su historia como pasó con, por ejemplo, Jasmine en «Aladdin», lograron respetar las temáticas originales pero también darle una vuelta de tuerca más inclusiva.
En síntesis, «Mulan» nos provoca distintos sentimientos contrapuestos. Por un lado, si uno es muy fanático de la historia puede costar adentrarse en este nuevo mundo con tantos cambios en relación a la película animada. Pero dejando de lado esta subjetividad esas modificaciones tienen una lógica en tanto se busca una versión más oscura y realista de la trama. Las escenas de pelea y acción están correctas, aunque carecen de emotividad y espectacularidad, las actuaciones del elenco son buenas, aunque algunas un poco acartonadas y los guiños son atinados, al igual que la incorporación de los villanos. Si bien todas las remakes de Disney nos parecen innecesarias, «Mulan» podría habernos deslumbrado aún más con esta historia tan sentida y emblemática. De todas maneras, nos ofrece un buen entretenimiento familiar, con elementos interesantes.
Puntaje:
Tráiler:
Samantha Schuster

