Crítica de “Western” de Valeska Grisebach (2017)

El tercer largometraje de Valeska Grisebach nos cuenta la historia de una compañía de obreros alemanes que es llamada para operar en el exterior, sentando campamento en un pueblo búlgaro para levantar una central hidráulica. Un film con un ritmo pausado para acrecentar esa barrera que presentan las diferencias culturales e idiomáticas. El protagonista es Meinhard Neumann, un alemán de la Legión Extranjera, un obrero que a diferencia de sus compañeros se ve atraído por la aldea local y su gente. Así es como intentará establecer un vínculo con ellos, en búsqueda de un respeto mutuo, que el resto de los trabajadores mirará con desconfianza. Una historia potente sobre el sentido de pertenencia, y acerca de sentirse forastero tanto entre los compatriotas como en el extranjero. Quizás de allí provenga el título de la cinta, de aquellos seres foráneos que vienen a cambiar y, en cierto punto, alborotar la vida local de los pueblerinos.

Este “western” moderno hará hincapié en enfrentamientos implícitos que tienen que ver con un clima de intolerancia reinante en la sociedad europea moderna contra los extranjeros. Todos los elementos de las películas de cowboys estarán puestos pero de manera sutil. Nuestro héroe será Meinhard, aquel enigmático personaje del cual sabemos muy poco, pero que siente empatía por la gente local y buscará que haya “paz” y “justicia” entre todos los involucrados. El malvado de turno será su jefe, quien intenta propasarse con una lugareña y quien además le lesionará el caballo que le cedió su amigo del pueblo, Adrian (Syuleyman Alilov Letifov). Los duelos son más sutiles que en un western tradicional pero la estructura funciona de la misma forma.

La película se presenta como un relato que prioriza los aspectos visuales, utilizando los diálogos en un segundo plano y muchas veces generando conversaciones entre dos idiomas bien distintos y buscando una complicidad más gestual que verbal. Se destaca la bella fotografía de Bernhard Keller y la actuación del protagonista con su mirada estoica cuasi inexpresiva. Meinhard, quien conserva su nombre en la ficción, es un actor debutante descubierto por la misma directora del film.

A nivel narrativo puede sentirse un poco lenta por su ritmo cansino/reflexivo y por la inclusión de varias escenas que parecen ser intrascendentes. La atmósfera pesada que intenta crear la autora está muy bien desarrollada, no obstante, como el inminente estallido que parece rondar al poblado nunca se produce, ese clima no termina de funcionar del todo.

“Western” es un relato que busca profundizar sobre la naturaleza del comportamiento humano a través de un clima que nos recuerda a las películas de vaqueros, pero evitando todos sus características distintivas. Un film que se sostiene por su protagonista y que tenía potencial para ser mucho más de lo que termina siendo.

Puntaje:

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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