Crítica de «Wish» de Fawn Veerasunthorn y Chris Buck (2024)

Desde hace un tiempo la compañía Disney cambió la forma en la que concebía a sus película. Dejó atrás las historias sobre amores correspondidos a primera vista y finales felices, para centrarse en otro tipo de vínculos más familiares o de amistad. Podríamos decir que la primera que marcó de manera más exitosa este rumbo fue «Frozen» en 2013, a la que le siguieron «Moana» (2016) y «Encanto» (2021).

Dentro de este contexto llegó «Wish», un film que continúa con los mismos pasos que las ya mencionadas, pero que además lleva consigo el peso de haber sido realizada cuando Disney cumplió 100 años, por lo que también significa un homenaje a los valores que representan a la compañía: hacer realidad los sueños y la magia presente hasta en las cosas más pequeñas.

«Wish» se centra en Asha, una joven de 17 años que vive en el Reino de Rosas, un lugar que fue fundado por el Rey Magnífico y su esposa Amaya en una isla del mar Mediterráneo. Habiendo estudiado magia y hechicería, el rey adquirió la habilidad de concederle los deseos a sus habitantes. Cuando cada uno de ellos cumple 18 se realiza una ceremonia en la que le entregan su deseo a Magnífico, que los mantiene bajo su cuidado hasta que decide hacerlos realidad. Asha tiene una entrevista con él para convertirse en su aprendiz, sin embargo, va a descubrir que no todo era como ella pensaba, y que los deseos de su comunidad están en peligro. Es así como va a pedirle a las estrellas que la ayuden y recibirá una respuesta inesperada para salvar a su pueblo.

Si bien Disney pasó de hacer historias de amor a tramas más empoderadas sobre la fuerza individual o la contención familiar, las películas que se fueron realizando en los últimos años se sienten como una variación de lo mismo, centrándose más en la importancia de la inclusión y en la representatividad que en traer un argumento novedoso más allá de la superficie. «Wish» no es ajena a este fenómeno, nuevamente nos encontramos con una protagonista fuerte, autosuficiente y valiente que busca ayudar a su comunidad que está en peligro, lo mismo que ocurrió en «Moana» o «Encanto», por ejemplo. De todas maneras cumple con brindarnos una aventura que mezcla el entretenimiento con la emoción, que impulsa a los personajes a la acción y a la necesidad de cambiar el status quo, no solo a la protagonista, sino también a logrados secundarios.

Tal vez donde más se destaca es en esta búsqueda de realizar un homenaje por los 100 años de Disney, con muchos guiños a películas clásicas como «Blancanieves», «La Cenicienta», «Peter Pan», «Bambi» o «Aladdín», desde personajes con características similares, los mismos vestuarios, frases, hasta algunos detalles que nos hacen acordar a esos films vistos a lo largo de todo este tiempo.

Lo mismo ocurre con la animación que decidieron utilizar para la cinta, mezclando la animación por computadora para retratar a los personajes, que la compañía usa desde hace algunos años, con la clásica animación de acuarela para realizar los fondos, que se puede ver en los largometrajes de los inicios de Disney. Esto le otorga más creatividad y originalidad al relato y, si bien puede parecer un poco extraña esta combinación de técnicas, el resultado es más que satisfactorio.

Como solemos tener en este tipo de films, «Wish» presenta varias canciones a lo largo de su relato, con algunas que pasarán más desapercibidas y otras, como «This Wish» que pueden quedar en la memoria colectiva del espectador por su fuerza y corazón. Muchas de ellas hablan sobre los sueños, el poder y la identidad del ser humano, y están muy bien interpretadas por su elenco de voces. Ariana DeBose, a quien pudimos ver lucirse en «West Side Story», papel por el cual ganó múltiples premios, entre ellos un Oscar, se pone en la piel de Asha, haciendo que sus momentos musicales sin duda se destaquen, pero también los interpretativos, poniéndole el alma a su personaje. Está bien acompañada por Chris Pine que le impregna su carisma a un villano un poco genérico y predecible, que solo busca el poder; algo ya visto anteriormente también en el papel de Jafar en «Aladdín» o Úrsula en «La Sirenita». Alan Tudyk hace de Valentino, la mascota cabra de Asha, que gracias a la magia puede hablar y cumple el rol de ser el comic relief de la historia, con varios chistes graciosos, pero que tampoco te genera carcajadas.

Apelando a la nostalgia y a querer realizar un homenaje por los 100 años de Disney con varios guiños a los clásicos de la compañía, «Wish» construye una historia que logra entretener y movilizar pero que se siente como algo más de lo mismo. Se destaca su creativa animación que combina técnicas clásicas con modernas, un buen elenco de voces y personajes entrañables pero que no termina por explotar la trama, con un villano genérico y una sensación de que la película será poco memorable con el correr del tiempo. Un film correcto pero que no deslumbra.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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