Entrevista con Lucas Molteni, guionista de «Post Mortem»

Hace poco se estrenó en Flow la serie argentina «Post Mortem», un policial que mezcla la realidad con la ficción para traernos una historia atrapante sobre dos periodistas que deben cubrir distintos casos para hacer crecer el portal para el que trabajan, mientras que tendrán que lidiar con una vida personal compleja.

Uno de los guionistas de la serie, junto a Luciana Porchietto, es Lucas Molteni, con quien tuvimos la oportunidad de hablar para conocer el trasfondo de la serie, cómo se hizo para equilibrar de una buena manera las entrevistas a especialistas con la historia ficcional y los mayores desafíos a la hora de escribir.

– ¿Cómo surgió la propuesta para escribir la serie «Post Mortem»? ¿Tuvo algo que ver con haber trabajado previamente con Nacho Viale y Diego Palacio en «Estocolmo»? 

– Diego y yo trabajamos juntos hace muchísimo tiempo. Ambos a los largo de estos años fuimos transitando distintos caminos profesionales en televisión. En mi caso la transición se dio de la edición de realities y ficciones al desarrollo de guiones de distintos proyectos televisivos mayormente periodísticos. Ambos provenimos de una generación que se formó en los 90s en escuelas de cine, muy conectadas con lo que tiene que ver con la comunicación, la estética y el montaje. De esa generación salieron dos tipos de profesionales, aquellos que se adentraron en el negocio del Cine de sala y la Publicidad y aquellos como Diego y yo que nos apasionamos por el negocio de la tele. De forma natural y profesional, por entusiasmo y afinidad se fue dando una colaboración que aún perdura. Diego solía llamarme para editar cada vez que tenía oportunidad de dirigir o producir algún contenido de ficción y esa misma dinámica es la que produjo mi entrada en el equipo autoral de «Estocolmo» (serie que también edité). Recién allí en 2015 afortunadamente comienza mi experiencia como autor de televisión siempre trabajando para Diego y Nacho en Storylab.

En el caso de «Post Mortem» la vuelta de Diego a la Dirección me generaba un entusiasmo adicional ya que lo considero un excelente director con ideas personales y precisas de cómo visualizar un contenido de ficción capaz de comunicar a escala mundial. Esto último no es algo muy común.

– ¿Cuál fue la investigación previa que tuvieron que realizar para escribir el guion?

– Periódicamente nos reunimos con los profesionales de los que se nutre la serie. Fueron mesas redondas en las que ellos nos contaban sus experiencias de campo en cada una de sus especialidades. De esas reuniones salieron las siete historias ficcionales que se relatan en «Post Mortem». Luego de estas reuniones, desarrollamos cada uno de los casos y se los compartimos ya guionados para que ellos pudieran dar su visión, corrección o crítica. Convenimos un cuestionario para cada uno de ellos teniendo en cuenta el caso ficcionado y nos largamos al rodaje.

– ¿Cómo hicieron para encontrar un equilibrio entre la ficción y la realidad?

– Teníamos la intención de hacer una serie de procedimiento por lo que necesitábamos un caso por capítulo. Cada uno de los especialistas fue elegido con la intención de no resultar repetitivos en las temáticas. Creo que el equilibrio entre ficción y realidad lo logramos al tomar una decisión muy acertada en el plano «situacional». Grabamos a todos ellos la última jornada de rodaje de la serie en el orden exacto de aparición de cada uno en el seriado. Esto produjo una muy lograda interacción entre los profesionales reales y la pareja protagónica. Al momento en el que se realizaron las entrevistas Julieta y Esteban habían leído todos los guiones, grabado toda la serie, los off’s de los dibujos y habían visto todos los casos. El compromiso de nuestro protagonista con el contenido era total ya que habían experimentado cada uno de los casos desde los personajes. El distanciamiento entre realidad y ficción se había roto completamente y se produjo un diálogo natural y entusiasta que a mi entender naturaliza la interacción.

– ¿Qué crees que le aporta la realidad a la ficción? ¿Credibilidad? ¿Originalidad? ¿Transmisión de conocimientos científicos? Y ¿crees que esto produce algún tipo de límite a su creatividad o es un buen punto de partida para su creación propia?

– En televisión trabajamos para el espectador, nuestro único objetivo es generar un diálogo con un potencial espectador. En el caso de «Post Mortem» y como la coproducción era con un canal perteneciente a un ente público a esa comunicación se le agregaba un compromiso profesional con una realidad objetiva, la de ser rigurosos en lo que tuviera que ver con la ciencia forense. Nunca sentimos ningún tipo de límites en cuanto a lo creativo. En televisión en términos generales estamos muy atentos al presupuesto y compromisos de coproducción. Estos compromisos moldean la creatividad y generan un marco profesional con el cual trabajar.

Existen muchos malentendidos alrededor de la creación de una serie original y todos ellos tienen que ver con la producción. En el diseño de producción está todo lo importante que una serie debe tener. Ahí el trabajo de Nacho y Diego es indispensable, ellos marcan categóricamente cuáles son los límites productivos de la creatividad.

Si existe algo parecido al «gran imaginador» de la teoría de autor en las series originales modernas esa idea descansa en el trabajo de diseño de producción de los creadores de las series. Los demás somos todos soldados de ese diseño y de esa concepción del trabajo en equipo.

– ¿Cómo lograron combinar el vaivén temporal entre el pasado y presente y entre los aspectos profesionales y personales de cada personaje en pocos capítulos de corta duración?

– Sería difícil explicar cómo trabaja una mesa de autores. Digamos que Diego tenía un concepto claro de lo que quería en cuanto a tono y personajes, teníamos los casos, el diseño de producción, algo del casting y nos gusta mucho «True Detective» S01. Lo demás es laburo.

– ¿Cómo fue el trabajo conjunto con Luciana Porchietto? ¿En qué se diferencia escribir un guion solo que con otra persona o equipo? 

– Luci es una excelente profesional, es muy creativa, se dio de forma natural el trabajo. Generalmente prefiero escribir con una o un colega. He aprendido de la generosidad de grandes profesionales como Marcelo Camaño, Gustavo Belatti y Sergio Vainman que el nuestro, el trabajo de los autores de televisión, requiere del espíritu y la impronta colaborativa de una industria y no de un emprendimiento artesanal. Debe ser siempre competitivo. Quizás ahí esté el poder y la relevancia que tiene el audiovisual episódico por sobre el cine de sala para esta época.

– Más allá de la base realista, ¿tuvieron alguna influencia en otras obras (series, películas, libros) que escribieron o que hayan visto o leído?

– Solamente recuerdo que al momento de escribir hablamos bastante de la serie de HBO «Sharp Objects». Yo particularmente me siento muy influenciado por el trabajo de estructura narrativa de «True Detective» S01.

– ¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de escribir esta serie?

Ser originales e inteligentes siempre. Trabajar convencidos que el espectador es alguien al que le queremos comunicar algo importante de forma accesible y entretenida. Corregir lo menos posible, la reescritura y el desgaste intelectual son el mayor problema de nuestro negocio. 

– ¿Estás trabajando en otros proyectos?

– Tenemos varios proyectos de series desarrollados en Storylab a lo largo de los últimos años. Los que más me interesan son un policíal sobre el negocio del marketing deportivo del mundo del fútbol, un thriller sobre un tesoro nazi escondido en la Patagonia y lo último que escribí es una serie de terror y suspenso sobre usurpadores de cuerpos que se desarrolla en el Barrio de Nuñez en CABA.

 

Samantha Schuster

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