«La Jauría», un thriller que atrapa y que ahonda en temas necesarios

En la actualidad se realizan muchas series o películas que no solo buscan entretener, sino también dejar un mensaje importante en la sociedad, difundiendo y abordando temáticas necesarias que nos atraviesan a todos.

Es así como se celebran propuestas como «La Jauría», una producción chilena de Amazon Prime Video, que toma como punto de partida dos casos reales que sacudieron al mundo, como el de la Manada en España y el reto suicida de la Ballena Azul que nació en Rusia, para contar la historia de desaparición de Blanca, una joven que lideraba una toma escolar donde acusaban a un profesor de abuso sexual. Este caso llegó a manos de tres detectives que empezarán a conectarlo con una violación grupal que aparece en un video y un juego en línea que fomentará a los hombres a realizar distintos actos en contra de las mujeres.

La serie de 8 capítulos de menos de una hora de duración cuenta con un gran talento detrás y delante de cámara. La argentina Lucía Puenzo es la directora, y también terminó de adaptar el guion, mientras que en la producción nos encontramos con Pablo y Juan de Dios Larraín, el primero un realizador chileno con varias obras interesantes, como «El Club» o «Neruda».

Para aquellos que hayan visto producciones chilenas previamente, podrán reconocer a muchas de las actrices y los actores, sobre todo los adultos. El trío protagónico es un gran acierto, convocando a Antonia Zegers, Daniela Vega y María Gracia Omegna como las detectives del caso, tres mujeres poderosas que no tendrán miedo de enfrentarse a cualquier obstáculo para cumplir con su tarea. Cada una de ellas transitó o está transitando por algo en particular, pero siguen adelante a pesar de todo, demostrando un verdadero empoderamiento femenino. El elenco juvenil también se desempeña de buena forma, con una mayor presencia femenina por sobre la masculina. Mientras que las primeras son mostradas como luchadoras, que persiguen las injusticias sin temor, ellos son los culpables de algunos crímenes o eslabones débiles captados por el juego.

Si bien nos encontramos con un elenco coral, con muchos personajes que toman cierta relevancia según el momento se desarrolla su historia detrás o las problemáticas que van transitando. Aunque esto es positivo para entender más la personalidad y las acciones de los distintos roles, por instantes tenemos una gran cantidad de subtramas que, algunas de ellas, hacen perder el foco de la trama central, como tampoco terminan de aportar mucho a la historia. Por ejemplo, con el personaje de Daniela Vega se toman el trabajo de contar parte de su pasado a través de flashbacks, mostrándonos su juventud y la relación con un hombre que la ayuda en el caso en el presente. Es con la única que se lo hace y hasta puede resultar innecesario. Tal vez nos podríamos enterar de algunos aspectos mediante otros recursos, como diálogos, que no ocuparan tanto tiempo del relato.

De todas maneras la serie presenta un buen ritmo que no decae ni da respiro, porque constantemente están pasando cosas. Se tratan varios temas importantes e interesantes como el abuso sexual, el machismo, el bullying, el grooming, la adopción ilegal, el encubrimiento de la Iglesia, de una manera cruda y fuerte, aunque siempre anticipando los momentos más sensibles para un público adolescente. Tal vez se podría haber centrado solo en lo primero y no querer abarcar tantas temáticas pero igualmente están bien tratadas.

Aunque el final nos hace sentir más en una producción hollywoodense que lo que veníamos viendo, con grandes persecuciones y obstáculos en el camino, nos deja satisfechos con su resolución. Nos brinda una develación poco esperada, tal vez hasta algo rebuscada, pero que nos sorprende. Y seguramente la historia no quede ahí, sino que tengamos una continuación.

En síntesis, «La Jauría» funciona en varios niveles. Como un thriller policial que nos mantiene atentos y atrapados, con muchos giros que hacen que la historia avance y que no nos de respiro. Como una serie de denuncia, que viene a tratar temáticas necesarias e importantes de una manera cruda, auténtica y que no tiene miedo en tomar una posición. Y como una producción latinoamericana que consigue mostrarle al mundo el talento delante y detrás de cámara. Si bien tiene algunas cuestiones como la gran cantidad de subtramas que aborda o la construcción poco creíble del final, nos deja satisfechos y con ganas de más.

Tráiler:



Samantha Schuster

 

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