«13 Reasons Why», un nuevo misterio por resolver

Desde sus comienzos, “13 Reasons Why” fue una serie que generó un impacto en su audiencia, tanto bueno como malo. Mientras que a algunos nos pareció una producción necesaria para hablar sobre las problemáticas que viven los adolescentes como el bullying, el acoso, el abuso o el suicidio, otros sintieron que la forma de exponer estas temáticas hacía todavía más daño.

Su segunda temporada fue totalmente innecesaria, no solo abordó las mismas cuestiones que la primera, centrándose en un juicio entre los padres de la chica que se suicidó y la escuela / el chico acusado, sino que se profundizó un poco más sobre las relaciones entre el grupo de amigos, generando una confusión y contradicción con lo contado en la primera entrega.

Hace poco se estrenó la tercera temporada de “13 Reasons Why”, que volvió un poco a sus inicios en cuanto al tono y a la estructura narrativa, pero que de todas maneras sigue otorgando mensajes confusos y poco creíbles.

Tiempo después de haberse cerrado el caso de Hannah Baker, llega Ani a Liberty High, una estudiante que será una de las nuevas protagonistas y la responsable de la narración de esta temporada. Las cosas volverán a complicarse para Clay y sus amigos cuando Bryce Walker aparezca muerto. La policía empezará a investigar quién pudo haber cometido este acto y, si bien rápidamente se decidirán por un culpable, todos tendrán sus razones para haberlo hecho.

Como mencionábamos, la trama de esta temporada vuelve un poco a los inicios de la serie, en donde había que descubrir un culpable. Esto genera que el público se encuentre atrapado y quiera ver la historia hasta el final para encontrarse con una resolución sorprendente aunque un tanto rebuscada. Sin embargo, el camino hacia el desenlace provoca misterio y que el espectador dude de todos los personajes. La búsqueda da tantas vueltas que no llega a volverse predecible.

Además de esta trama principal, existen varias subtramas que involucran a cada uno de los personajes: Clay va dejando a Hannah atrás para empezar a interesarse por la chica nueva, Jessica sigue tratando de superar el abuso, al igual que Tyler (quien tuvo un gran protagonismo la entrega anterior y cuyo personaje es uno de los más interesantes y que mejores mensajes brinda), Tony debe lidiar con problemas familiares, Zach ve su futuro en peligro, Alex tiene que soportar ver a Jessica con Justin y este último tiene que luchar por mantenerse lejos de las adicciones. Todas ellas están bastante bien llevadas a cabo, sobre todo aquellas relacionadas con la sanación. Dan un mensaje positivo y optimista, que si bien un trauma te marca de por vida no te termina definiendo y se puede salir adelante.

Sin embargo, la subtrama de Bryce no se siente bien abordada. Es raro que alguien que tenía una personalidad abusiva de repente esté arrepentido (sin haber sucedido nada en el medio) y entienda el daño que causó. Es positivo que se muestre la redención como un camino posible y un halo de esperanza para una persona que cometió errores, pero seguramente se necesite de mucha ayuda psicológica y años para lograr ese cambio. Esta transformación resulta muy forzada, tal vez se lo podría haber encarado desde otro lado, sin encontrarnos con un personaje sumamente bondadoso y en cierto punto una víctima más de la sociedad como se lo propone acá.

El elenco se encuentra muy bien en sus papeles, se nota que luego de tres años tanto las actuaciones como la dinámica grupal se siente consolidada. Cada uno de los intérpretes nos muestra los conflictos internos de sus personajes de una manera creíble y sensible.

En cuanto a los aspectos técnicos, al igual que en las temporadas anteriores, se manejan muy bien las transiciones, de una manera natural, ligando distintos momentos del pasado y del presente para contar ambas historias. Lo mismo sucede con los cambios de temperatura de la imagen para diferenciar las dos líneas temporales: mientras que el pasado se caracteriza por usar colores cálidos, el presente utiliza fríos. Asimismo, la banda sonora acompaña bien cada escena para generar el clima deseado.

En síntesis, «13 Reasons Why» sigue siendo una serie positiva que busca poner sobre el tapete temáticas importantes para generar conciencia y una reflexión posterior. En esta temporada, por un lado vuelven a los orígenes, ofreciéndonos un misterio interesante y atrapante, pero por el otro, el tratamiento de uno de los personajes principales no es del todo acertado, generando más confusión y poca credibilidad que otorgando un mensaje concreto, como sí sucede con otros protagonistas que representan la superación y sanación.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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