«Special», un relato tan honesto como necesario
Ryan O’ Connell crea, produce, y protagoniza «Special», una serie basada en su propia historia, y en lo que significa vivir en una sociedad superficial y prejuiciosa cuando se es un hombre gay con parálisis cerebral. Este producto llega, entonces, para recordarnos algo que no debemos olvidar: que aquello que no se representa, termina invisibilizándose.
Aunque el catálogo de Netflix en materia de series es variado, algunas de ellas no gozan de la misma difusión y atención que sus compañeras de plataforma, a pesar de que lo merezcan. Ese es el caso de «Special», una miniserie lanzada en abril del año pasado, compuesta por 8 capítulos de tan sólo 15 minutos.
Su duración limitada se contrapone a su profundidad temática, pues la historia se adentra en la vida de Ryan (Ryan O’ Connell), un chico de 28 años, gay y con parálisis cerebral. Cuando ingresa como pasante en uno de sus sitios web favoritos, Ryan reescribe su identidad al presentarse como víctima de un accidente automovilístico, ocultando su discapacidad, pues no quiere que eso lo defina. A partir de allí, comenzará un camino hacia la independencia, la valorización de la amistad y el autodescubrimiento personal y sexual.
Pero la densidad de los tópicos de «Special» va mucho más allá. La serie se abre al debate, al desguace de tabúes y a las discusiones actuales en materia de corporalidades diversas y modelos hegemónicos de belleza. Estas cuestiones son puestas en juego, también, con la aparición de Kim (Punam Patel), una joven de descendencia hindú que comparte trabajo con Ryan, y que escapa al constructo ideal e irreal de mujer 90 – 60 – 90. Juntos, irán enfrentando sus inseguridades en relación con las exigencias sociales y de género que los rodean, quitándole el filtro a su vida.
A su vez, la serie no teme diseccionar el papel de los medios en la actualidad, al plantearlos como explotadores de historias personales, como el accidente de Ryan, para ganar visitas. Y, de la misma forma, a «Special» no le tiembla el pulso al llevar a la pantalla la cuestión del sexo en personas con discapacidad. La primera experiencia sexual de Ryan se presenta sin tapujos, y es por eso que se torna sincera e incómoda o, mejor dicho, real.
La ausencia de temáticas como la discapacidad en los productos culturales, así como la falta de representación del deseo y goce de aquellos sectores, lleva a su marginación. Es por eso que «Special» se convierte en una serie más que necesaria en materia de visibilización, inclusión y propagación de la voz de esas minorías.
Este producto, además, tiene el gran valor de operar mediante enfrentamientos dicotómicos; esos que nos constituyen y nos hacen humanos. Es así como Karen (Jessica Hecht), la madre de Ryan, se enfrenta, por un lado, al miedo de dejar volar a su hijo y, por el otro, al deseo de vivir su propia vida. Y, al mismo tiempo, Ryan también vislumbra un choque en su interior: el deseo de ser aceptado, y la discriminación internalizada hacia aquellos que tienen una discapacidad y, por ende, hacia sí mismo. Es ahí donde radica la honestidad de «Special», pues no busca heroizar a Ryan ni tampoco subestimarlo, sino mostrar que él también cuenta, en ocasiones, con los mismos prejuicios que busca combatir.
En síntesis, «Special» es una serie notable que invita a la reflexión de la mano de sus personajes, mientras ellos emprenden ese mismo viaje. En episodios de extensión reducida logra instalar correctamente problemáticas complejas, moldeando a los personajes de manera atinada en el proceso. Acierta no sólo en el tono cómico que envuelve al relato, sino en la sinceridad con la que se aborda al personaje de Ryan. Sin victimizarlo ni glorificarlo, muestra su esencia y conflicto interno. El poder y el interés de la serie radica, así, en llevar a la pantalla temáticas que merecen ser incluidas, e historias que deben ser contadas.
Milagros Maffione
