Crítica de «Elefante» de Gus Van Sant (2003)

«Elefante» de Gus Van Sant («Drugstore Cowboy») es uno de los films más destacados de su carrera. Como excusa ante el estreno de su más reciente trabajo, «No te preocupes, no irá lejos», decidimos revisitar este relato duro y extremadamente potente que construye una narrativa impecable ante los fatídicos eventos reales que acontecieron en un secundario norteamericano donde se perpetuó una de las masacres más violentas de aquel país. El largometraje compone una recreación de la matanza realizada por dos adolescentes en el instituto Columbine. Es un día cualquiera de otoño, y todos los estudiantes hacen su vida rutinaria: Eli, camino de clase, convence a una pareja de rockeros para hacerles unas fotos. Nate termina su entrenamiento de fútbol y queda con su novia Carrie para comer. John deja las llaves del coche de su padre en la conserjería del instituto para que las recoja su hermano. Pero ese día no será como los demás. La vida de estos individuos cambiará para siempre.

El film obtuvo la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cannes y su realizador también se llevó el galardón a mejor director. Una cinta con un extremo poder reflexivo sobre la violencia en las sociedades modernas, el fácil acceso a las armas por parte del pueblo norteamericano, el bullying y/o acoso escolar entre tantas otras cosas en las que se propone indagar Gus Van Sant. Todo ello empleando una narrativa sumamente arrolladora donde abundan los travelling de seguimientos, una estructura discontinua y alternada, donde vemos los distintos puntos de vistas y los diferentes caminos que emprenden todos los personajes involucrados, una estética cuasi documentalista con su relación de aspecto 1,33: 1, entre tantas otras decisiones acertadas de su autor.

Un trabajo que se presenta como una experimentación cinematográfica, sumamente cuidada y ensayada, donde se busca la complicidad del espectador por medio de su extraña pero bella narrativa. Un film que nunca pierde su tensión y su falso ritmo pausado que toma vuelo sobre el final del metraje para entrar en un viaje hipnótico y un rally de violencia al igual que los protagonistas. El resultado es sorprendente y a la vez profundamente sentido por el cineasta norteamericano que teoriza sobre los distintos tópicos propuestos.

«Elephant» (su título original) comprende un elaborado trabajo audiovisual del director indie Gus Van Sant que propone una narrativa disruptiva, anti clásica y moderna para contar una historia escalofriante de iguales condiciones pero con el añadido de que está basado en la realidad. Una película sencilla y minimalista que se propone más como un ejercicio de análisis sobre la violencia en la sociedad estadounidense. Un claro ejemplo de cómo se asimiló como normal y cotidiana la violencia generalizada.

Puntaje:

 

 

Tráiler:

 

Martín Goniondzki

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