¿Qué nos dejó la segunda temporada de «Yo Nunca»?
El año pasado se estrenó en Netflix «Yo Nunca» («Never Have I Ever» en su título original), una serie creada por Mindy Kaling («The Office», «The Mindy Project»), la cual está basada ligeramente en las vivencias de su juventud. Una historia fresca, divertida e inclusiva que viene a ahondar sobre las problemáticas adolescentes desde un costado moderno. Hace poco llegó a la plataforma su segunda temporada que continuó por el mismo camino que su antecesora.
Siguiendo el final de la entrega anterior, en estos 10 nuevos episodios de alrededor de media hora, Yo Nunca continúa explorando la vida de la joven Devi, mientras tiene que lidiar con el amor que siente por Paxton, su platónico desde siempre, y Ben, su némesis que aprendió a querer y a entender la temporada pasada. Su inminente regreso a la India la harán tomar decisiones apresuradas e impulsivas, agravadas por la llegada de una nueva estudiante de origen hindú que pondrá a prueba su paciencia y empatía.
No existen demasiadas variaciones entre la primera y la segunda temporada de «Yo Nunca», sino que en esta oportunidad seguimos profundizando en las problemáticas no solo de su protagonista sino de todo su alrededor. La mamá busca seguir adelante luego de la muerte de su marido, intentando encontrar el apoyo y la contención de su familia; la prima debe lidiar con un nuevo ambiente de trabajo donde se respira machismo y competencia; su mejor amiga Fabiola sigue tratando de descubrir su identidad y Eleanor lidiar con el abandono y la ausencia de su madre que repercute en otros aspectos de su vida; o la chica nueva, Aneesha, que quiere incorporarse a su grupo de amigos. Si hay algo que sabe hacer bien esta serie es darle matices y dimensiones a todos sus personajes, independientemente de lo chico o lo grande que sean.
La incorporación del personaje de Aneesha le otorga mayor dinamismo a la trama, generando una gran cantidad de obstáculos alrededor y sirviendo como puntapié inicial para varias «locuras» de Devi. Además, al tener los mismos orígenes que la protagonista permite ahondar más en la cultura hindú.
Por momentos la cantidad de malas decisiones que toma Devi puede alejarnos un poco de ella o volver a las situaciones un poco repetitivas, porque cuántas veces puede uno meter la pata en cada oportunidad que tiene, pero a la vez esos errores la vuelven humana y lejos de la perfección. Esto le permite caer hacia lo más profundo para luego tomar un impulso y hacer las cosas bien. Además, sus problemas y resoluciones no caen en lugares comunes, sino que siempre logran sorprendernos.
Su punto más flojo sigue siendo, personalmente, la voz en off de John McEnroe, quien narra los pensamientos y sentimientos de la protagonista en casi todos los capítulos. Al igual que sucedió en la primera entrega, donde Andy Samberg apareció para contar la vida de Ben, en esta oportunidad la modelo Gigi Hadid toma la posta para relatarnos un episodio de Paxton para entender mejor su forma de ser y comportarse, donde se lo subestima por su belleza. Si bien resulta entendible puede ser innecesario porque con lo que vemos en pantalla es suficiente, no necesitamos mayor aclaración.
«Yo Nunca» sigue siendo fresca, inclusiva y nos ofrece mucho humor, algo positivo en estos tiempos que corren, pero sin dejar de ser reflexiva y tratar temas serios como las relaciones tóxicas, la ausencia, el duelo, el engaño, el deseo de seguir adelante, los trastornos alimenticios en adolescentes, las consecuencias de los rumores, la amistad, la identidad o la cultura.
Todavía no está confirmado si habrá o no una tercera temporada, pero es una buena opción si se quiere ver una historia adolescente distinta, donde prima la diversidad, el humor negro y absurdo y los personajes llenos de matices.
Tráiler:
Samantha Schuster
