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«Sky Rojo», más entretenimiento alocado en esta segunda temporada

En abril de este año se estrenó en Netflix la serie española «Sky Rojo», la cual combinaba la acción y la comedia con el drama de una manera no tan adecuada pero que sin dudas supo brindarnos entretenimiento sin límites.

Desde un inicio se sabía que la segunda temporada no tardaría en llegar, ya que ambas se habían filmado de manera consecutiva. Es así como este 23 de julio desembarcó la continuación en la plataforma, ofreciéndonos ocho nuevos capítulos de alrededor de media hora.

A pesar de retomar la historia donde nos habíamos quedado, en medio del enfrentamiento entre nuestras protagonistas, Coral, Wendy y Gina, su proxeneta Romeo y sus secuaces Moisés y Christian, los primeros episodios tardan un poco en arrancar, e incluso resultan bastante monótonos, donde las persecuciones están a la orden del día. Por momentos unos están a la delantera, mientras que luego otros pasan al frente. Sin embargo, a medida que avanzan los capítulos, la serie va recuperando la dinámica y adrenalina característica de la entrega anterior.

Esto va de la mano con que esta segunda temporada se vuelve todavía más fantasiosa y espectacular, algo que ya habíamos visto anteriormente, pero que acá redobla un poco su apuesta. Como bien nos tiene acostumbrados su creador Álex Pina con otras de sus producciones como «La Casa de Papel», donde la lógica y la verosimilitud pasan a un segundo lugar para ofrecerle al espectador puro entretenimiento, acá la historia sigue aquellos pasos. Habrá quienes puedan dejar esto de lado y disfrutar de las persecuciones, los tiros y la rápida capacidad de las protagonistas para adquirir ciertas habilidades criminales, volviéndose imposible de dejar de mirar, mientras que otros lo sentirán como demasiado artificial y no verán la hora de terminar con esta historia.

Lo mismo ocurre con el tono, que sigue manteniendo esa extraña variación entre la comedia y la reflexión, cambiando de forma muy abrupta entre uno u otro. Cuando la serie se vuelve más dramática y consigue realizar una crítica social punzante sobre la trata de mujeres, el machismo, la falta de oportunidades, el abuso o la imposibilidad de salir de un mundo así, enseguida se pasa a una escena cómica o de acción que corta con el clima logrado.

En cuanto a los personajes, seguimos profundizando en la vida, los sueños y el pasado de las protagonistas, sin agregar demasiadas revelaciones o información nueva, sino acentuando lo que ya conocíamos. Pero sobre todo, se le otorga más desarrollo a los antagonistas, principalmente a Moisés y a Christian, aportándole aún más matices a sus personajes. Siempre se los presentó como dos hombres que no tuvieron demasiadas oportunidades y que todo lo que son se lo deben a Romeo, y, en este caso, se refuerza la idea de que son víctimas, al igual que las chicas que están retenidas en contra de su voluntad, porque aunque quieran no pueden salir de este universo. De todas formas, en ningún momento dejan de condenar sus acciones y decisiones, no es que justifican todo lo que hicieron.

La banda sonora se caracteriza por tener canciones del género de reggaetón que sirve para musicalizar cada una de las escenas, aunque a veces se cortan de forma muy abrupta. El vestuario y los colores llamativos vuelven a ser una parte fundamental de la producción.

Si bien «Sky Rojo» se gestó como una historia de dos temporadas y el final de la segunda entrega le da una especie de cierre a la trama, tranquilamente deja la puerta abierta para que pueda haber una continuación si es que Netflix así lo desea. Sin embargo, lo ideal sería dejarla así como está porque eso significaría seguir estirando un argumento que ya no tiene demasiada tela para cortar y que podría volverse más repetitiva de lo que ya se mostró en el comienzo de esta continuación.

En síntesis, la segunda temporada de «Sky Rojo» resulta ser bastante similar a la primera entrega, aunque existe una mayor apuesta por el divertimento, la fantasía y el desparpajo. Seguramente será del agrado de aquellos que disfrutaron de la parte anterior, si están dispuestos a dejar de lado la verosimilitud de las acciones y las habilidades de los personajes para abrazar ese entretenimiento puro. Para los que no, volverán a sentir ese tono disparejo entre la comedia y la reflexión más profunda y esta falta de realismo, más allá de tratarse de una ficción.

Tráiler:

 

Samantha Schuster

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