Crítica de «Django: En el nombre del hijo» de Aldo Salvini (2019)
Con Aldo Salvini como director y Micaela Cajahuaringa como directora de fotografía, la cinta cierra la trilogía peruana del pistolero Orlando Hernández «Django», el asaltante de bancos (Giovanni Ciccia) y quien lo ha interpretado en la pantalla grande desde el 2002. Recordemos que en «Sangre de mi sangre» (2018) y en «En el hombre del hijo» se ve a un hombre que vive entre la depresión y la desesperación.
En la anterior entrega él volvió a delinquir por la desesperación de salvar a su hijo y terminó perdiendo. Ahora tiene la oportunidad de saldar esa deuda que tiene consigo mismo y hacerlo bien. Regresa el mítico personaje junto al elenco original, en el cual se destacan figuras como Melania Urbina, Tatiana Astengo y Sergio Galliani, pero también se suman nuevos actores, entre ellos, Stephanie Orúe, Rodrigo Sánchez Patiño, Brando Gallesi y Rony Shapiama.
En «Django: En el nombre del hijo», Django se fuga de prisión para rescatar a su nieto de las manos del criminal Tabique Doro (Rodrigo Sánchez-Patiño), pareja de Magda (Stephanie Orué), quien en la segunda entrega fue novia del primogénito del personaje interpretado por Giovanni Ciccia. Ahora será clave para impedir que Salvador (Brando Gallesi), hijo menor de Django, se involucre en una peligrosa banda.
Ha pasado un año desde que el pistolero perdió a su hijo mayor. Su percepción de ser el causante de esa tragedia lo ha llevado a aislarse dentro del penal. Pero una noticia llega, Salvador, el menor de sus hijos, está metido en peleas ilegales y se está destacando, por lo que será fichado por un político del Callao que ofrece beneficios a cambio de servicios y fidelidad. Django no lo va a permitir y se las ingeniará para proteger a su familia.
La película conserva la misma estética que predominó en el largometraje anterior. También se muestran los cambios que han repercutido en la vida de Salvador (tras la muerte de su hermano mayor), quien buscará cobrar venganza por el asesinato de José Hernández «Montana» (hijo de Django), así como recuperar a su sobrino. Por otra parte, la «Chica Dinamita» Tania (Melania Urbina), el verdadero amor de Django (personaje importantísimo de la saga y no podía dejar de estar), toma una relevancia esencial para darle un final apropiado.
En esta tercera entrega la atracción central es la acción, pero también presenta un poco de drama. Esta es la despedida de personajes como Django y la Chica Dinamita, de Tania y Maco (policía amigo de Orlando en la juventud), roles que han acompañado a los actores que los interpretaron por 17 años.
Tiene un buen guion y fotografía, presenta giros inesperados, escenas arriesgadas e inclusive mejor logradas esta vez, y un buen ritmo con actuaciones uniformes acorde al hilo de la narración. Si bien en varios pasajes de la cinta la mayoría de los personajes quedan como a media máquina en cuanto a interpretación, exceptuando a Ciccia que está estupendo en su papel, en general se logra un conjunto correcto, así como también hay que agregar momentos relevantes a destacar como la interacción de Brando Gallesi con Giovanni Ciccia. El cambio del personaje Salvador es el más marcado.
En síntesis, «Django: En el nombre del hijo» es un cierre acertado para esta saga que recoge cosas de las dos películas anteriores. Por ende, tenemos abundancia de acción, con un guion mucho más trabajado con algunos toques de drama como así un poco de humor. Además coloca algo impensado en la trama, concluyendo así la trilogía de una forma mucho más emotiva y conmovedora.
Puntaje:
Tráiler:
Noelia Giacometto

